Lluvias en el final del invierno causaron muerte y destrucción en El Salvador

By on 1 diciembre, 2009

Unas pocas horas de lluvia bastaron para que el invierno de 2009, que había tenido un comportamiento “normal” en El Salvador, causara al final una serie de daños que se convirtieron en tragedia y luto para decenas de familias en cinco departamentos de la zona central y paracentral del país, producto de deslizamientos de tierra y desbordamiento de ríos y quebradas.

Habitantes de Verapaz se aprestan a enterrar a miembros de una familia que falleció durante el deslave.

Habitantes de Verapaz se aprestan a enterrar a miembros de una familia que falleció durante el deslave.

La tragedia ocurrió, según expertos en meteorología, porque la cantidad de agua que cayó en pocas horas, el pasado 7 de noviembre,  fue superior a la registrada en cuatro días durante el paso del huracán Stan en octubre de 2005.

Los informes indican que en pocas horas cayeron 355 milímetros de lluvia que se concentraron en mayor porcentaje en los departamentos de San Salvador, San Vicente, La Paz, Cuscatlán y La Libertad.

Los municipios de Verapaz y Guadalupe, en el departamento de San Vicente; así como San Martín, San Marcos, Mejicanos y Ciudad Delgado, en San Salvador, y el cantón Melara, en el departamento de La Libertad, fueron las poblaciones más golpeadas por las lluvias de los últimos días de invierno,  desde el punto de vista del daño humano y material.

Pero no se puede pasar por alto que las precipitaciones causaron graves daños materiales en distintos puntos del territorio nacional, con la crecida de ríos y quebradas, los cuales dejaron a su paso una huella de destrucción y pérdidas económicas de gran trascendencia en la producción agrícola y el turismo nacional.

Las lluvias azotaron el día sábado 7 de noviembre, desde temprana hora, en el área metropolitana de San Salvador. Pero en el comienzo de la noche las condiciones climatológicas empeoraron porque las precipitaciones fueron mucho más fuertes y persistentes, las cuales continuaron hasta la madrugada del domingo 8.

En el paracentral departamento de San Vicente, los municipios de Verapaz, Guadalupe y Tepetitán se convirtieron en los casos emblemáticos de los daños. Tres deslizamientos de tierra, piedra y lodo bajaron desde las faldas del volcán Chinchontepec y soterraron y arrasaron viviendas y parte de los habitantes de estas poblaciones.

En Varapaz, un municipio de unos 7 mil habitantes, ubicado a 71 kilómetros de San Salvador, uno de los tres deslaves antes mencionados esparció lodo, rocas de gran tamaño y troncos en una de las calles principales. La colonia San Antonio fue arrasada, muchos de sus habitantes murieron.

Autoridades de este municipio dieron a conocer la muerte de 14 personas que habían sido arrastradas por la correntada, mientras 47 fueron reportadas como desaparecidas, y había varias decenas de heridos que fueron trasladados a centros asistenciales.  Otras 800 personas de ese lugar estaban siendo atendidas en albergues mientras duraba la emergencia.

La población se quedó sin energía eléctrica y sin servicio de agua potable a raíz de los daños a la infraestructura.

La avalancha de piedras (algunas de la altura de una casa), palos y lodo, que tuvo un recorrido de 7 kilómetros desde las faldas del volcán, atravesó una de las calles principales de Verapaz, y partió en dos al pueblo.

En Guadalupe se produjo el otro deslave del volcán Chinchontepec, que causó estragos en las colonias ubicadas a la orilla de la quebrada de Piedra Pacha.

El municipio de Guadalupe está a unos 76 kilómetros de San Salvador, y se sitúa al poniente de Verapaz. El paso vehicular hacia esa población quedó interrumpido al resultar dañados los tres puentes de acceso: Remenbranzas, El Manguito y Piedra Pacha.

La colonia Santa Rosa fue una de las más golpeadas. Aquí el escenario era desolador, varias casas desaparecieron y con ellas las familias que las habitaban.

Verónica Beatriz Valdez Rodríguez, de 25 años, con un embarazo de 7 meses, habitante de la mencionada colonia explicó que ella se salvó de milagro y dijo que 7 familiares de su esposo fueron arrastrados por la correntada.

Valdez Rodríguez manifestó que las víctimas en su vivienda son Rosalío Hernández, de 50 años; y Emérita López, de 40, sus suegros. Además, sus cuñados José Gabriel López, de 14 años;  María Morelia López, de 12; Maribel López, de 9; y Jarry Brandon Barrera, de 2 años, hijo de su cuñada Fátima.

“Esto es un desastre. Nos quedamos sin camas, sin casa, sin ropa, zapatos, sin nada”, dijo la joven, que aún presentaba algunos golpes en el rostro, luego de que fuera arrastrada unos 30 metros por la corriente de agua.

“De puro milagro de Dios nos salvamos” agregó Verónica.

Algunas de las víctimas de este fenómeno natural fueron encontradas a varios kilómetros abajo. Unos habitantes decían que por lo menos 15 personas habían fallecido, otros dicen que son más. Pero el 9 de noviembre tres personas habían sido encontradas y enterradas pronto en una fosa común, al costado norte de la cancha de fútbol del municipio.

En Tepetitán también se registró otro deslave que bajo desde el volcán de San Vicente, y al igual que en Verapaz y Guadalupe, las rocas que afectaron a esa población eran de gran tamaño. Ahí se reportan al menos tres muertes.

En el municipio de San Vicente, el desbordamiento del río  Acahuapa causó estragos en comunidades Dos Puentes y La Caridad, causando la muerte a habitantes de la zona.

También en el cantón Santa Cruz, del municipio de Tecoluca, siempre en el departamento de San Vicente, sufrió daños por el desbordamiento del río.

Pero la tragedia también alcanzó el departamento de San Salvador. Autoridades gubernamentales dieron a  conocer los decesos de personas en el municipio de San Martín, por derrumbes ocurridos en las colonias Anémona, Tierra Blanca y Alta Vista.

En el cantón Llanitos de Ayutuxtepeque y en San Marcos otros cuatro habitantes murieron soterrados por deslizamientos.

En el departamento de La Libertad más de 70 familias fueron evacuadas por el desbordamiento del río Huiza y albergadas en el Centro Escolar “Eduardo Guirola” del municipio. Este río destruyó el puente Bailey que había sido colocado de forma provisional sobre la carretera del Litoral, ya que en el pasado invierno el puente original fue destruido.

Mientras en el departamento de La Paz, las poblaciones de los municipios de Santiago Texacuangos, San Juan Nonualco y Santa María Ostuma quedaron inaccesibles por varios días,  después de las lluvias del 8 de noviembre, debido a los derrumbes en sus carreteras y destrucción de puentes. En Santiago Texacuangos varias personas fallecieron por deslizamientos de tierra.

Siempre en San Salvador, el cantón Dolores Apulo, de Ilopango, el río Cuilapa se desbordó y llevó de arena y lodo las viviendas en el centro turístico. También el Lago de Ilopango, fuente del turismo en esa zona subió su nivel a pocos metros de las casas.

En Cuscatlán, los municipios más afectados fueron San Pedro Perulapán, San Bartolomé Perulapía y Santa Cruz Michapa en donde se reportaron decesos provocadas por derrumbes y desbordamiento de ríos y obstaculización de sus carreteras de acceso. Otros municipios del departamento que reportaron bloqueos en sus carreteras son San José Guayabal, Suchitoto y Oratorio de Concepción.

En Jiquilisco, departamento de Usulután, las inundaciones provocadas por el desbordamiento del río Lempa obligaron a la evacuación de 24 personas, que fueron llevadas a un albergue en la comunidad Ciudad Romero.

Los casos de San Vicente, San Salvador, La Paz, Cuscatlán y La Libertad poco a poco fueron tornando en una situación de emergencia generalizada.

El día lunes 9 de noviembre el ministerio de gobernación reportaba el deceso de más de 100 personas, y el desaparecimiento de decenas de pobladores, producto de deslizamientos de tierra y desbordamiento de ríos.

Autoridades del ministerio de Gobernación, a través de Protección Civil reportaron ese mismo día a 13,680 personas que estaban siendo atendidas en 119 albergues temporales, en calidad de damnificadas, en seis departamentos del país.

Asimismo se detallaba el daño en al menos 24 puentes, cuya reconstrucción tendría un costo de 88 millones de dólares.

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