Haití existe pese a los castigos

By on 22 enero, 2010

Por Manlio Argueta.

Manlio Argueta

Un periódico español escribió en un titular que “Haití no existe”. Es una situación que parecería real en un país latinoamericano cuyos muertos no pueden contabilizarse ni reconocerse -se calcula entre 100 a 200 mil-; más los heridos y los tres millones que se han quedado sin sus casas, blanco de pestes inminentes.

Se afirma que el terremoto sufrido equivale a 35 bombas atómicas de las lanzadas sobre Hiroshima, Japón. De la cárcel de Puerto Príncipe se fugaron 3 mil delincuentes y solo quedaron cinco, los que fueron aplastados por los muros. Sobre esos miles de delincuentes no existe la policía porque privó el caos.

Es el único país que tiene tropas de ocupación de las naciones latinoamericanas, y aun esas fuerzas de ocupación de las Naciones Unidas sufrieron pérdidas (para quien no lo sabe Haití es un país ocupado desde 1994, cuando el presidente Bill Clinton envió 20.000 soldados a Haití restituir a Bertrand Aristide, un sacerdote de los pobres que ocupó la silla presidencial.

Repuesto luego en su cargo, bajo falsas acusaciones, fue nuevamente derrocado tras una rebelión sangrienta en el 2004).

Solo en las oficinas de las NN. UU. hay pérdidas de su personal: con 38 muertos y 188 desaparecidos. Aunque a estas horas no cabe ya hablar de desaparecidos. Por ahora nada más hay hombres armados para defender sus propiedades y bandas delincuenciales en un país donde según estadísticas, desde el 2000 al 2009, el 80% viven bajo el nivel de pobreza. En el mundo, solo Zambia tiene el más alto nivel de pobreza con el 89%.

Ante la debacle de la naturaleza más de diez mil hombres del ejército de EE. UU. se tomaron desde un principio el Aeropuerto y luego han ido avanzando hasta tomar todos los edificios de gobierno, en verdad no es esta la primera vez solo que ahora es una invasión pacífica. La tragedia es inmensa porque desapareció Casa Presidencial y todas sus oficinas ministeriales. Las “marines” han llegado a llenar esos vacíos dentro de un caos humano en el caos producido por la naturaleza.

La tragedia de Haití es histórica, ha sufrido decenas de invasiones; entre otras sufrió el exterminio de su población indígena, luego que en el Fuerte Navidad, fundado por Cristóbal Colón, un grupo de españoles fueron acabados por los indígenas. El castigo fue una desproporción, como han sido los castigos contra los que se rebelan.

Después de la conquista, descuidada por los españoles, poco a poco sufrió la toma de los franceses. Pese a invasiones de asistencia o rescate, siempre armadas, Haití es uno de los países más pobres del mundo. La paradoja es trágica para la primera nación que se liberó de la esclavitud, aun antes que los Estados Unidos.

Y no solo eso, crearon la primera república independiente de América Latina con una etnia afroamericana en el poder por primera vez en todo el mundo. Para algunos analistas, este hecho ha sido la desgracia del hermano país caribeño, algo así como tocar a Dios con las manos sacrílegas y pobres.

Después de Zambia, el país más pobre del mundo, los niveles de pobreza de Haití solo son similares a los de Liberia y el Chad, en África, con el 80% de habitantes que viven con menos de dos dólares al día. Se encuentra entre los tres países más pobres del globo. ¿Qué condena estará pagando?

Para comparación, estos son los porcentajes de pobreza en América Central: Guatemala, tiene el 56%, Honduras el 50.7%, Nicaragua el 48%, Panamá el 34.1%, Belice el 33.5, El Salvador 30%. Y Costa Rica que disminuyó la pobreza del 20% en el 2004, al 16% en el 2009. Algunos de estos índices son cambiados fraudulentamente para ocultar los despilfarros y corrupción a los ojos de los pobres.

Con 27 mil kms2 y 9 millones de habitantes, Haití sufrió por 29 años (1957-1986) una de las más crueles dictaduras de América, la de Francois Duvalier (papa Doc) quien dejó como heredero a su hijo Jean Claude (Baby Doc), de quien se conocen sus desplantes histriónicas de gobierno y desgobierno.

El historial parecería risible de no ser porque se apoyaron en grupos militares, los temibles Tonton Macoutes. Aun hoy existen los Macoutes como grupos de terror, violencia, corrupción y apoyo a las mafias políticas y económicas del poder muchas veces basado en la brujería. Aunque existen varias religiones, se afirma que el 100% de haitianos practica el vudú, una práctica de cultura ancestral.

Cuando el país intentó recomponerse, fue imposible lograrlo dado los intereses que aun prevalecen como virtual y destartalado portaviones del Caribe y ejemplo de inhumanidad del modelo neoliberal que exigió a los pobres apretarse los cinturones para esperar un rebalse que los favorecería. El rebalse sirvió para engrosar las arcas privadas de quienes habían propiciado dicho modelo.

Lo ocurrido en Haití me recuerda la novela Caín de Saramago. ¿Existe Haití para Dios? Por qué un país debe sufrir castigos ominosos sobre castigos terribles: Job se pone a prueba y abandona su riqueza hasta ser esquilmado y verlo sufrir desvencijado como reverencia a Dios; o Noé poseído y vejado por sus propios hijos mientras trata de salvar las especies bajo las órdenes del Creador.

Haití es hoy es un reto para las naciones que se aprovecharon de su situación. Es difícil ayudarlo solo con el envío de tropas y comida que se reparte de modo brutal, como brutal es el hambre y la sed.

En 1804 fue el único país del mundo donde los esclavos se liberaron y se constituyeron en poder, es la primera república independiente de América Latina y negra del mundo, fue el segundo país de América que se independizó, después de los Estados Unidos. Así mismo financió las gestas independentistas de Miranda, Bolívar y otros libertadores del Sur.

Todo esto nos permite contradecir al periodista español: Haití existe pero necesita del mundo desarrollado para que se le conceda partida de nacimiento, va a crecer desde sus cenizas. No más castigos divinos ni profanos. El mundo no debe actuar por caridad o compasión, sino por exigencia humanitaria, por derecho universal. Hay que elvantar a Haití como antes se hizo con dos naciones en cenizas como Japón y Alemania, bajo un plan políticamente genial de los Estados Unidos.

Desde América Central, enero 20 de 2010.

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