18 años después

By on 26 enero, 2010

Por Carlos Domínguez, periodista de El Salvador.

Carlos Domínguez, es periodista de El Salvador.

Carlos Domínguez, es periodista de El Salvador.

La llegada de la paz a El Salvador simbolizada en la firma del Acuerdo en el Castillo de Chapultepec es una efeméride importante para el país.

En aquellos días un servidor laboraba en radio Cadena de Oro, ya desaparecida. Había un segmento llamado Reporte Nacional, que consistía en un comentario sobre la situación del país.

Tal opinión era emitida en la emisión matutina, la de las seis, como parte de un informativo llamado NOTIMUNDO. Como sucedía a diario desde 1991,  la  noche del 15 de enero de aquel 1992  escribí algunas ideas alrededor del horizonte inmediato para el país cuando se aproximaba el cese del  tableteo ensordecedor de la metralla y había mucho optimismo. 

Me permito reproducir algunas ideas plasmadas en aquél comentario del 16 de enero.

La firma del acuerdo de paz este día es la consecuencia de un esfuerzo de negociación tanto interno como externo. Se abren opciones para dar paso a una nueva situación en el país, en la que no predominen la fuerza y la violencia como recursos para la resolución de las  diferencias.

Hay que tomar en cuenta que se avecinan situaciones delicadas y trascendentales planteadas en el calendario de ejecución del Acuerdo, previsto hasta diciembre próximo, como el cese del enfrentamiento armado, la desmovilización de los  batallones contrainsurgentes, de la guerrilla, la destrucción de armas y equipos, la depuración del ejército, el informe de la Comisión de la Verdad.

Asuntos como éstos pondrán a prueba la tolerancia, la voluntad de crear espacios para la concertación e impulsar lo que se da en llamar cultura de paz; en fin, es la ocasión de iniciar el establecimiento de condiciones diferentes en las que se trabaje hombro a hombro para crear un nuevo El Salvador

 El resto del noticiero incluía opiniones y noticias de tono optimista sobre el acontecimiento. 18 años después cabe preguntarse si ese optimismo fue exagerado, y quizá expresión de ingenuidad, dada la situación actual del país.

Es importante recordar que el 16 de enero de 1992, fue el fin del acuerdo firmado en Ginebra, Suiza,  el 4 de abril de 1990,  en el que las partes fijaron cuatro  compromisos.

El propósito del proceso de paz, es finalizar el conflicto armado por la vía negociada, al más corto plazo posible, impulsar la democratización del país, promover el irrestricto respeto de los derechos y reunificar a la sociedad salvadoreña.

Ha sido cumplido el primer propósito,  ¿Y los demás?

Lunes 18 de Enero de 2010.

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