El esfuerzo es de todos (EDITORIAL)

By on 16 febrero, 2010

La violencia que afecta a El Salvador en sus diferentes manifestaciones, es un problema al que los gobiernos no han podido ponerle freno, pese a que han impulsado una serie de planes de seguridad orientados hacia el control del fenómeno social.

Es un tema que dejaron pendiente los pasados gobiernos, y sigue siendo, una tarea para el gobierno actual.

El alto índice delincuencial ha incrementado conforme pasan los años, hasta llegar a tener en 2010, un promedio de 13 homicidios por día. Aunque en 2008, hubo hasta 24 homicidios en un día.

Pero siendo realistas, este promedio no puede achacarse a uno  u otro gobierno, porque se supone que los gobernantes no están para generar inseguridad, sino para controlarla.

Así los gobiernos de ARENA intentaron frenar el auge delincuencial por medio de sus planes de seguridad de “Mano Dura”, o “Súper Mano Dura”, que al final no lograron obtener los resultados que los mismos gobiernos esperaban, y que la población trabajadora y honrada, también esperaba.

Es propicio mencionar que las muertes que ahora reportan las autoridades policiales o fiscales, (hasta 13 homicidios promedio por día), nos hace recordar a muchos los problemas que se vivían durante el pasado conflicto civil armado de la década de los 80’s y 90’s.

La violencia es un tema que preocupa a la ama de casa, a los comerciantes, a los pequeños y grandes empresarios, que preocupa al ingeniero, al doctor, al abogado, a los niños, jóvenes y adultos, por el daño que provoca en la familia, por las muertes que acarrea.

Pero aquello era un conflicto político que quedó en el pasado, aunque haya dejado enseñanzas de cómo quitarle la vida el uno al otro.

Ahora, en una nueva época las instituciones especializadas en el combate de la criminalidad deben funcionar.

Pero los planes deben ser integrales.

Algunos sectores sociales han manifestado que debe haber represión del delito, pero que también debe haber prevención.

La experiencia de administraciones anteriores, ha dejado en claro que la solución al tema de la delincuencia no pasa sólo por la captura y meter a la cárcel a las personas. Porque los delincuentes se las arreglan y siguen delinquiendo desde las prisiones.

Los resultados anteriores han demostrado que no es sólo con palos como se va a solucionar el tema de la violencia.

Se debe analizar también situaciones como la falta de empleo que pueden ser generadores de violencia.

Aquí no se ha hablado claramente de los verdaderos porcentajes de desempleo existentes en el país, que deben ser extraordinarios.

Y se debe tomar en cuenta que si las personas no tienen un trabajo que desempeñar, pues tienen tiempo para hacer otras cosas que no necesariamente van acordes a lo que dice la ley.

Para el caso de los menores de edad, a quienes les han incrementado los años de cárcel por delitos graves, de 7 a 15 años máximo, el estado tiene que observar qué tipos de beneficios también le brinda a este sector.

El gobierno ha desarrollado una amplia consulta nacional, y es de esperar que los planes de represión y prevención del delito, sean, además de respetuosos de la ley, efectivos para frenar las diferentes manifestaciones de la delincuencia.

El tema es sumamente complejo, porque han sido tantos los problemas, además de la guerra civil, que pudieron haber generado este desorden social.

Problemas que van desde programas en medios de comunicación masiva en donde la trama de hechos de violencia y de tráfico de drogas, se presentan como si fuera algo normal y que puede emularse.

O incluso se debe ver que la mayoría de jóvenes del país, se dediquen a hacer algo productivo, es decir que no anden vagando, sino que mejor estén dentro de un aula aprendiendo algo que será beneficioso en el futuro, para ellos y sus familiares y para el país.

Pero tienen que haber cambios de mentalidad también, aquí ya no se debe continuar con políticas de amiguismo, o políticas de cuotas políticas. Para el caso, en El Salvador, existen unos 17 mil maestros graduados, o posiblemente sean más, que no tienen una plaza con el Estado. ¿Por qué? Simplemente porque hay un acto de egoísmo, porque hay personas mayores de edad que no están actualizados para la enseñanza que exige el país, y algunos que ya no alcanzan a desempeñar sus labores a cabalidad. Y que son rechazados por padres de familia. Que deberían estar descansando, después de haber hecho su aporte al país, desde un salón de clases. Pero ahí continúan. Y también se tiene el caso de otros educadores que desempeñan dos o tres turnos, que tampoco cumplen con sus labores. ¿Cómo un educador va garantizar un buen estudio a sus alumnos si tiene tres turnos? Esa respuesta la debe tener el MINED. Pero deben recordar que afuera está un batallón de educadores que tienen 10 ó 15 años de estar esperando una oportunidad laboral.

El Salvador está en una situación difícil, sin embargo, la gente de dentro y fuera, no debe formarse una imagen de que el país está en un caos total, porque no es así.

Aquí existen salvadoreños, y residentes de otras nacionalidades, que siguen trabajando fuerte, para tener mejores condiciones de vida, que al mismo tiempo permitirán que el país pueda tener mejores perspectivas.

El esfuerzo es de todos. Y ese esfuerzo es lo que mantiene vivo a El Salvador.

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