Migrantes fueron asesinados por la espalda y con tiro de gracia

By on 26 agosto, 2010

Los 72 cadáveres de migrantes de centro y Sudamérica, encontrados el martes 24 de agosto, en el ejido El Huizachal, municipio de San Fernando, estado de Tamaulipas, fueron ejecutaron por la espalda, y muchos de ellos presentaban el tiro de gracia.

Los cadáveres fueron abandonados a la intemperie, indican medios de comunicación mexicanos.

Los reportes señalan que hubo un sobreviviente, un ciudadano ecuatoriano, y fue él quien dio la voz de alerta, sobre esta masacre de migrantes que pasaban por territorio mexicano rumbo a los Estados Unidos, en busca de mejores oportunidades de vida.

El sobreviviente del múltiple crimen se salvó, al fingirse muerto entre todos los migrantes, masacrados por hombres fuertemente armados.

Según la declaración, los 72 indocumentados asesinados  iban en un camión rumbo a Estados Unidos, sin embargo, entre el sábado y el domingo pasado, fueron interceptados por un grupo armado que se presume es de la organización los Zetas.

El sobreviviente comentó que había entre ellos gente que venía de Brasil, Costa Rica, Honduras, El Salvador y Guatemala.

Informó que los hombres armados iban en camionetas,  que le cerraron el paso al vehículo en el que viajaban las víctimas, y los hicieron bajar, pero antes les advirtieron que eran de Los Zetas.

Uno a uno, los 58 hombres y 14 mujeres, entre ellos menores de edad, fueron colocados contra la pared dentro de una bodega del rancho. Luego, se les obligó a quedarse con la cabeza agachada y fueron fusilados con ráfagas de armas de grueso calibre.

El ciudadano ecuatoriano llegó el martes en busca de ayuda a un retén instalado por la Marina, donde denunció los hechos, luego de recorrer una distancia de 22 kilómetros.

Afirmó que los militares no le creían, y sólo porque estaba malherido, con un tiro en la espalda, decidieron enviar elementos al lugar.

Los militares realizaron un reconocimiento aéreo, pero cuando sobrevolaban la zona fueron agredidos, lo que les hizo deducir que había indicios de que fuera verdad la masacre narrada por el sobreviviente.

El lunes por la noche, los infantes de Marina tuvieron que replegarse hacia Matamoros ante la posibilidad de una emboscada del grupo criminal de Los Zetas.

Y el martes por la mañana, con mayor personal y pertrechos, llegaron hasta el rancho, y descubrieron los 72 cuerpos dentro de una bodega de maíz abandonada. Estaban maniatados y con los ojos vendados.

Los hechores, miembros de los Zetas, habrían asesinado a los migrantes porque no les entregaron el dinero exigido para dejarlos libres o porque se negaron a formar parte de ese grupo delictivo.

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