Dilma Rousseff asume presidencia de Brasil y promete continuar obra de Lula

By on 1 enero, 2011

Dilma Rousseff, recibió la banda presidencial de Luis Inacio Lula Da Silva, presidente saliente. (imagen tomada de transmisión de TELESUR)

Dilma Rousseff, la nueva presidenta de Brasil tomó posesión del cargo este sábado 1 de enero, durante una ceremonia realizada en el congreso brasileño, donde dijo que su gobierno llega para continuar la obra transformadora iniciada por el presidente saliente Luiz Inacio Lula Da Silva, durante su administración.

Posteriormente, en un acto realizado en el Palacio Presidencial de Planalto, recibió la banda presidencial del presidente saliente Luiz Inacio Lula Da Silva.

Rousseff, una economista de 63 años, asumió la presidencia para el período comprendido entre el 1 de enero de 2011 al 31 de diciembre de 2014, en un país Suramericano con 190 millones de habitantes.

En el inicio de su mensaje a la nación brasileña, la mandataria -después de prestar juramento a defender la Constitución, junto con el vicepresidente Michel Temer- (acto transmitido en vivo en internet por la cadena TELESUR), destacó el hecho de que una mujer asuma por primera vez la presidencia de su país.

“Hoy será la primera vez que la banda presidencial se pone sobre el hombro de una mujer”, dijo para luego recibir los aplausos de diputados y miembros de delegaciones invitadas al acto, entre quienes estaba el presidente de El Salvador Mauricio Funes, mientras en las afueras, unas 20 mil personas estaban pendientes de los acontecimientos.

“Mi compromiso supremo, es honrar las mujeres, proteger a los más débiles y gobernar para todos”, dijo Rousseff.

“Vengo para consolidar la obra transformadora del presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, con quien tuve la más rigurosa experiencia política de mi vida y el privilegio de servir al país a su lado, en estos últimos año. El mayor homenaje que puedo rendirle es ampliar y avanzar las conquistas de su gobierno”, añadió la presidenta brasileña.

Afirmó que después de la gestión administrativa del presidente Lula, los brasileños viven uno de sus mejores períodos de la vida nacional.

Dijo que millones de empleos se están creando y la tasa de crecimiento económico se duplicó, lo cual les ha permitido cerrar un largo período de dependencia del Fondo Monetario Internacional (FMI), y también superaron su deuda externa.

Además, manifestó que el país redujo su deuda social, rescatando a millones de brasileños de la tragedia de la miseria, pero siempre queda por hacer más.

Rousseff, afirmó que la lucha de su gobierno estará orientada a la erradicación de la pobreza extrema y la creación de oportunidades para todos.

“No voy a descansar mientas haya brasileños sin comida en la meza, mientas haya familias en las calles, mientras hayan niños pobres abandonados a su propia suerte,”, dijo después de reconocer que pese a los esfuerzos hechos por el gobierno del presidente Lula Da Silva, aún existe pobreza que avergüenza a su país y les impide la afirmación plena como pueblo desarrollado.

Para la superación de la miseria pidió el respaldo de todos los sectores del país, políticos y empresariales, universidades, la juventud, y de los mismos medios de prensa.

Indicó que además de la lucha por la erradicación de la miseria, su gobierno también dará prioridad a la calidad de la educación, de la salud y la seguridad.

Su gobierno trabajará para garantizar la presencia del Estado en todas las regiones más sensibles a la acción de la criminalidad y las drogas, y además para combatir al crimen organizado que sofistica su poder de fuego y sus técnicas para alistar a los jóvenes.

Dijo que invertirán en áreas de inversión tecnológica, de la creación intelectual y en la producción artística y cultural.

Consideró una misión sagrada de Brasil el hecho de demostrar al mundo que son un país que crece aceleradamente si destruir el medio ambiente.

“Somos y seremos los campeones mundiales de energía limpia, un país que siempre sabrá crecer de forma saludable y equilibrada”, advirtió.

Asimismo, expresó que su gobierno defenderá el equilibrio ambiental del planeta, lo cual representa uno de los compromisos nacionales más universales.

Su política exterior estará basada en el respeto al principio de no intervención, defensa de los derechos humanos y fortalecimiento del multilateralismo.

Además Brasil seguirá comprometido en la lucha contra el hambre y la miseria en el mundo.

Seguirán profundizando sus relaciones con sus vecinos latinonamericanos; sus hermanos América Latina y el Caribe, y africanos; los pueblos del Medio Oriente y los países asiáticos. Asimismo dijo que preservara y profundizará las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea, y darán atención a los países emergentes.

Agregó que la tradición de defensa de la paz no le permite al país cualquier indiferencia frente a los arsenales atómicos y la proliferación nuclear, al terrorismo y el crimen organizado transnacional.

Dejó en claro que combatirá permanentemente la corrupción, y apoyará la libertad de culto y de religión, así como la libertad de prensa y de opinión.

“Reafirmo lo que dije a lo largo de mi campaña: que prefiero el ruido de la prensa libre, al silencio de las dictaduras”, indicó Rousseff.

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