El Día del Derecho a la Verdad frente a las intervenciones y las oportunidades laborales (Editorial)

By on 24 marzo, 2011

En el Día Internacional para el Derecho a la Verdad en relación con las Violaciones Graves de los Derechos Humanos y para la Dignidad de las Víctimas, dedicado por la ONU a la memoria de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, en esta ocasión presentamos nuestros puntos de vista sobre algunos hechos nacionales e internacionales, como la intervención de países en otros, la situación de crisis económica y la pobreza que agobia a una gran mayoría de nuestro pueblo.

Iniciaremos diciendo que no es correcta la intervención de un país o de varios países, para querer imponer el orden en otra nación, como es el caso de la situación en Libia, porque ahí, de acuerdo a las noticias internacionales, se vive un conflicto interno.

Ya ha quedado demostrado que los conflictos no generan nada positivo para los pueblos, y la ONU lo ha reconocido al dedicar este día a la memoria de Monseñor Romero, quien nunca estuvo de acuerdo en que los problemas se resolvieran por medio de las armas.

De todos es conocido que intervenciones de Estados Unidos en Iraq y Afganistán, con sus miles millones de dólares en gastos, ayudó a la profundización de la crisis económica internacional, que mantiene a la gente, sobre todo en los países pobres, angustiados porque la pobreza se incrementa cada día.

Y, no importa las razones que se expongan para intervenir en otros países, lo importante es el valor de la vida de las personas. Además, que cada país debe resolver sus problemas internos.

Obama para El Salvador

Recientemente, el Gobierno de El Salvador recibió la visita del presidente Barack Obama, quien habló de inversión y de cooperación para ofrecer a la población oportunidades laborales a fin de que no emigre la gente hacia los Estados Unidos, ante lo cual, El Salvador debe tomarle la palabra.

Consideramos que esas oportunidades laborales deben darse en la producción agrícola, la ganadería, la industria, y sobre todo darle atención a la salud y la educación de las personas.

Cuando mencionamos la salud, estamos refiriéndonos a un mejor servicio para la gente pobre (porque el que tiene para pagar acude a un médico privado), con asignación de más médicos, mejor prestación de servicios en hospitales y unidades de salud, pero sobre todo con una suficiente existencia de medicamentos, que es el principal problema de un enfermo. Es decir, que un paciente es atendido después de muchas horas de espera, y además, se encuentra con que no hay medicinas en existencia para su problema de salud, y debe conformarse con llevarse las recetas.

Ahora estamos hablando de oportunidades laborales, pero eso señores Obama y Funes, debe ser una realidad, no solamente una promesa.

En el país, en El Salvador, cuánto joven se ha graduado en diferentes licenciaturas, entre ellas en contaduría pública, administración de empresas (pero no encuentran empresas para administrar), etc., y doctores en Medicina que han tenido que emigrar a hacer trabajos domésticos en Estados Unidos y países de Europa.

El tema de las oportunidades laborales en el país sigue siendo tan problemático, porque en diversas ocasiones se impone más el compadrazgo que la capacidad para desempeñar un cargo. Aquí se ha dicho que se carece de gente preparada, especializada, y es una realidad en algunas áreas. Pero también hay gente preparada y especializada que no tiene una oportunidad.

Para el caso solamente mencionaremos la situación profesores y enfermeras, que tienen hasta 15 años de graduados y no han podido acceder a una plaza, para impartir sus conocimientos. ¿por qué será?

Respecto a los maestros, existen cerca de 15 mil que están sin poder obtener un empleo digno, y cuentan con la instrucción especializada para educar a los niños en estos tiempos modernos, pero no tienen la oportunidad.

Tampoco existe un cumplimiento de la especialidad que ordena la ley de la carrera docente, porque en los Centros Escolares -no sabemos si esto es del conocimiento del Ministerio de Educación- hay asignación de maestros en áreas diferentes a su especialidad en tercer ciclo y bachillerato. Porqué poner a un maestro de parvularia a enseñar en tercer ciclo, o porqué enviar a un profesor de lenguaje a enseñar matemáticas o viceversa.

Por qué se permite a un maestro tener hasta tres turnos, cuando un sólo turno exige preparación de clases y tiempo para calificar, y ya no se diga tres turnos. Entonces, de esta manera lo que se le enseña al alumno es una educación “mediocre”, que contribuye “atraso” en la adquisición del conocimiento.

Ahora, estamos hablando de oportunidades, y entre éstas se debe poner en la balanza qué es lo más necesario para el desarrollo de la población y el país: si seguir manteniendo este sistema educativo y político generador de desempleo y desigualdad social (porque se acostumbra a darle la plaza laboral a aquel que es “chero” del funcionario o del titular del sindicato, etc), o cambiamos y mejoramos este sistema por el bien de nuestros futuras generaciones y por el bien del país.

Entonces el Gobierno de El Salvador tiene el reto de cambiar las cosas o permitir que sigan como están.

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