La primer consecuencia del cambio climático: las hambrunas globales

By on 25 abril, 2011

Por Ricardo Navarro

Ricardo Navarro, presidente del CESTA.

En todas partes del mundo escuchamos hablar de cambio climático, no siempre con suficiente conocimiento de causa, pero a menudo se mencionan situaciones atribuidas a este fenómeno, como grandes huracanes y sequías, desaparición de los glaciares, ondas de calor y un incremento futuro en el nivel de los mares.

Si bien podemos especular que estos fenómenos, -o al menos el incremento en su intensidad, su frecuencia y duración-, son ya una consecuencia directa de un cambio en el clima del planeta, hay realidades que ya no admiten especulación, sino que son consecuencias claras de un cambio climático, producido por el ser humano.

Lo primero es el incremento de la temperatura de la atmósfera a nivel global. En los últimos 150 años la temperatura promedio ha subido más de 0.8 grados centígrados y por donde se examine la situación, ya sea estudiando variaciones en el comportamiento del sol o de la Tierra, no hay forma de justificar este incremento, ni la velocidad con que se ha dado, a no ser por el incremento de dióxido de carbono, metano y otros gases en la atmósfera, ocasionado por las emisiones del ser humano.

Este incremento de temperatura del aire aumenta su capacidad para absorber humedad, lo cual se traduce en una fuerte alteración del régimen de lluvias, vientos y temperaturas, afectando de inmediato y considerablemente la agricultura.

En El Salvador tuvimos en el 2010 una gran pérdida de cosechas, y la situación se agrava por que países vecinos como Nicaragua, que antes nos sacaban del apuro con el suministro de granos, han corrido la misma suerte y se escuchan opiniones que pronto estaremos comiendo frijoles cada vez a más alto precio.

El problema es que la pérdida de cosechas no termina en nuestra región, sino que este año parece ser de naturaleza global.

El instituto Worldwatch de EE.UU. señala que el trigo alcanzó precio récord en el Reino Unido, y en India los alimentos experimentan incrementos anuales del 18%; además, se tienen manifestaciones violentas en Argelia por problemas alimentarios; por otro lado, Rusia está importando granos para alimentar su ganado, y China está comprando en el mercado internacional cantidades masivas de trigo y maíz. Todo esto parece indicar que a partir del 2011, la humanidad estará experimentando hambrunas en intensidad y extensiones nunca antes vistas, las cuales se volverán más intensas con el tiempo, ya que la temperatura del planeta y el cambio climático, tienden a la alza, y el impacto en la agricultura, será cada vez mayor.

El gobierno del Presidente Funes no parece tener ni la conciencia, ni el conocimiento para elaborar una política de cambio climático acorde a las circunstancias, menos se podría decir de su capacidad para implementar medidas requeridas a mediano y largo plazo; por el contrario el Presidente si parece interesado en promover el uso de la tierra para producir etanol, que obviamente vendría a agravar la situación.

El gobierno debería entender la necesidad de desarrollar una agricultura para hacerle frente al cambio climático y debería interesarse por implementar medidas urgentes, para afrontar el problema de escasez de alimentos, como es la importación pronta y masiva de granos, y regular su precio al estilo de un Instituto Regulador de Abastecimientos. Acciones requeridas ante el cambio climático son muchas y muy complejas, pero al menos preocupémonos por la hambruna que se divisa en el horizonte.

Nota: Ricardo Navarro, es ambientalista y ecologista salvadoreño, presidente del Centro Salvadoreño de Tecnología Apropiada (CESTA). Amigos de la Tierra.

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