Humberto Leal García: “Viva México, Viva México, Viva México”, antes de morir

By on 7 julio, 2011

Humberto Leal García, el ciudadano de Monterrye, México que fue ejecutado la tarde de este jueves 7 de julio de 2011, se declaró arrepentido de sus acciones y pidió el perdón de los familiares de la víctima, Adria Sauceda, asesinada y violada hace 16 años en una carretera de Texas, aunque nunca volteó su rostro hacia la zona de los deudos, poco antes de recibir una dosis de inyección letal, detalló el medio digital impre.com.

Siento todo lo que he hecho, he lesionado a mucha gente, por años nunca pensé que merecía ningún tipo de perdón, se que el Señor Jesucristo me ha perdonado en vida y he aceptado su perdón, ya he aceptado todo, dejemos que esto sea el final que se haga, asumo toda responsabilidad por esto”, dijo.

Lo siento y perdónenme, verdaderamente lo siento, les pido perdón, la vida sigue y seguramente seguirá. Lo siento por la familia de las víctimas, por lo que hice, pero espero que me perdonen, no sé si me creen, la vida sigue”, añadió Leal García.

Para terminar, se dirigió al guardia a cargo de la ejecución que se encontraba a su diestra y le dijo: “Le pido perdón, la vida sigue y seguirá, perdón, estoy verdaderamente arrepentido. Que siga el espectáculo. Una cosa más: “Viva México, Viva México, Viva México”.

Antes de que terminara, su abogada Sandra Babcock, se sumó: “Viva México cabrones”.

Humberto Leal García murió vestido con un overol y cubierto hasta el pecho con una sábana blanca, solo eran visibles sus manos vendadas y la muñeca donde se veían las sondas con los tres líquidos letales. Súbitamente quedó dormido, hizo un sonido balbuceante con los labios y quedó inmóvil.

Entre los familiares de Leal García solo estaba su hermana Mari Ángel Tello. En la sección de las víctimas sólo asistió un amigo del padre de Adria Sauceda.

Horas antes Leal había sido visitado por amigos y familiares. El reo eligió como última cena tacos de carne asada, pollo frito, pico de gallo y coca colas.

Leal, de 38 años y originario de Monterrey, fue condenado a muerte por la violación y asesinato de la joven Adria Sauceda de 16 años en el condado de Bexar, Texas.

La ejecución se produjo 17 años después de ocurridos los hechos.

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