El Ártico está desapareciendo

By on 31 agosto, 2011

Ricardo Navarro, ecólogo salvadoreño.

El Ártico se formó hace 23 millones de años como resultado del enfriamiento del planeta que había comenzado 22 millones de años antes, luego de haber abandonado la época de los dinosaurios otros 20 millones de años atrás.

Las nuevas condiciones planetarias de los últimos millones de años favorecieron el desarrollo de los mamíferos y en el último millón de años ya caminaban sobre la faz de la tierra los homínidos, presagiando el advenimiento del Homo Sapiens (nosotros) hace 150 mil años.

En los últimos 12 mil años desde que terminó la última glaciación, el clima del planeta se mantuvo estable permitiendo el desarrollo de la agricultura y las civilizaciones, el Ártico permaneció como una masa de hielo de 2.5 metros de espesor flotando sobre el océano, pero comenzó a cambiar a finales del siglo pasado por el cambio climático.

Con el uso de satélites se encontró que entre 1979 y 2000 el Ártico mantenía una extensión de 16 millones Km2 en el invierno, reduciéndose a 7 millones en el verano, en ese entonces los científicos predecían que para finales del siglo 21 o inicios del 22 el Ártico podría desaparecer en el verano. La sorpresa fue que en el mismo 2007 que se dieron a conocer esos cálculos, el Ártico se redujo en el verano a 4 millones Km2 por la existencia de mecanismos climáticos no previstos, pero ese deshielo excesivo no podía considerarse como tendencia sino como rara anomalía; aunque el desaparecimiento del Ártico podría suceder mucho antes de lo esperado, quizás en el 2040, vaticinaban los científicos.

Desde mediados de Diciembre del 2010 a la fecha, según datos del Centro Nacional de Nieve y Hielo en EE.UU. la extensión del Ártico ha sido bastante cercana, a veces inferior, a la del año record del 2007, lo cual parece mostrar que esos deshielos record no son raras anomalías sino tendencias, lo que significa que para finales de Septiembre del 2011 se podría estar cerca de tener un nuevo record de deshielo en el Ártico y su desaparición plena en el verano podría ocurrir en los próximos años. La historia del Ártico que comenzó hace 23 millones de años está a punto de terminar y se abrirá un nuevo capítulo en la historia climática del planeta.

Con cada reducción del Ártico hay menos hielo que refleje la luz del sol y más superficie de agua que la absorbe, lo cual incrementa la energía almacenada contribuyendo más al deshielo de la zona. Este incremento de energía está deshelando los suelos congelados de Siberia y Canadá (permafrost) y liberando metano, un potente gas de efecto invernadero, que por milenios había estado atrapado por el permafrost, además permite que materia orgánica que estaba congelada en el permafrost comience a compostarse y producir dióxido de carbono y metano, contribuyendo a calentar más esa zona.

En ese permafrost hay suficiente carbono para duplicar la concentración de dióxido de carbono de la atmósfera en un par de décadas y un poco más abajo, en el lecho marino, hay cantidades inmensas de hidratos de metano que se desestabilizan con el deshielo del permafrost y tienen un potencial de elevar 13 veces la concentración de dióxido de carbono de la atmósfera; de suceder esto, llevaría al planeta a los climas en tiempo de los dinosaurios, donde no habían mamíferos.

Lo más lamentable es que la alarma de los científicos no despierta el interés de los políticos de atender el problema en forma urgente y responsable, sino que por el contrario, se oponen a realizar cambios necesarios como vimos en Cancún.

Dr. Ricardo Navarro, Ecólogo, CESTA Amigos de la Tierr.

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