Aclaran asesinato de dos mujeres periodistas mexicanas, hay dos capturas

By on 5 octubre, 2011

Oscar Yair Quiñones Emmer, de 29 años de edad, y Lázaro Hernández Ángeles, de 26 años, detenidos el 30 de septiembre y el 1 de octubre de 2011, son los presuntos responsables del asesinato de las periodistas Ana María Marcela Yarce Viveros y Rocío González Trápaga (http://es.rsf.org/mexico-escalada-interminable-del-terror-02-09-2011,40913.html), ocurrido hace un mes en el Distrito Federal de México. Un tercer sospecho habría sido detenido después.

Celebramos la rapidez con que trabajaron las autoridades del Distrito Federal para elucidar este doble homicidio, que conmocionó a la opinión pública mexicana e internacional”, señaló la organización internacional de periodistas Reporteros Sin Fronteras.

Incluso si, a priori, el móvil de este crimen no tiene relación con la profesión de las víctimas, el éxito de esta investigación demuestra a veces se puede ganar la lucha contra la impunidad. Esperamos la misma celeridad judicial en los numerosos casos de asesinatos y de desapariciones de periodistas que enlutan México desde hace una década”, declaró Reporteros sin Fronteras.

Los sospechosos confesaron haber cometido el doble crimen con el fin de robar a las dos mujeres una importante suma de dinero, que éstas querían intercambiar con ellos por dólares.

En una entrevista concedida a Reporteros sin Fronteras el 4 de octubre, Miguel Ángel Mancera, Procurador General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), precisó que Oscar Yair Quiñones conocía personalmente a Marcela Yarce desde hacía tres años, pues había trabajado como guardián en un estacionamiento cercano a las oficinas del semanario Contralínea, del que la periodista era una de las fundadoras.

Según el procurador, primero citaron a las dos mujeres, que llegaron a bordo del vehículo de Rocío González; se dirigieron a las inmediaciones de una estación de metro. Entonces, les pidieron que subieran a bordo de una camioneta, seguida por otro auto, que se dirigió hacia la delegación Iztalpalapa, al oriente de la capital.

Las llevaron a un edificio de la colonia El Mirador. Primero, Oscar Yair Quiñones obligó a las dos víctimas a desnudarse para revisarlas, amenazándolas con un arma de fuego.

Luego, llevaron a Marcela Yarce al primer piso de la vivienda, mientras que, en la planta baja, asfixiaban a Rocío González con una cuerda.

Poco después, Marcela corrió la misma suerte. Los asesinos transportaron los cuerpos en una camioneta y los abandonaron en un parque. Los cadáveres presentaban dos impactos de bala cada uno, que según los peritajes fueron disparados cuando las víctimas ya estaban muertas.

El análisis de la comunicación telefónica entre las dos mujeres y sus asesinos permitió que la investigación avanzara rápidamente y, en particular, seguir el rastro de Oscar Yair Quiñones, quien ya tenía antecedentes penales por robo. La información proporcionada por el procurador Mancera al parecer coincide con la que afirma haber recabado Miguel Badillo, director de Contralínea, quien considera el trabajo de investigación judicial “pulcro” y “satisfactorio”.

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