Funes ante la ONU: “Ahora, el Estado salvadoreño está al servicio de los más desfavorecidos”

By on 25 septiembre, 2013

 

Mauricio Funes, presidente de la República de El Salvador.

Mauricio Funes, presidente de la República de El Salvador.

DISCURSO

SR. PRESIDENTE MAURICIO FUNES

REPÚBLICA DE EL SALVADOR

68 ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU

NUEVA YORK, EE.UU, 25 DE SEPTIEMBRE DE 2013

Señoras y señores:

Señor Presidente, delegados y representantes de los Estados que me han antecedido:

Es un honor reunirme con ustedes en este Sexagésimo Octavo Período de Sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

La Asamblea General de este año tiene como tema central “La Agenda para el Desarrollo después de 2015: Preparando el Terreno”.

De modo que esta reunión anual, es un periodo de análisis y reflexión sobre el rumbo que cada uno de nuestros países está siguiendo para alcanzar las metas que los Objetivos de Desarrollo del Milenio nos trazaron.

Sin duda los últimos tiempos han constituido un verdadero desafío para la prosperidad, el desarrollo y el progreso, sobre todo para aquellas regiones del mundo que han sufrido con mayor crudeza los efectos de la crisis económica internacional y del cambio climático.

El Salvador por supuesto no ha sido la excepción.

Cuando el uno de junio de 2009 el gobierno que presido asumió las riendas del país encontró una nación cuya economía había dejado de crecer, cayendo a una tasa negativa de tres puntos porcentuales, con 40 mil empleos perdidos, una reducción considerable de las exportaciones, sobre todo a Estados Unidos, que constituye nuestro principal mercado, así como una caída de los ingresos procedentes de los impuestos y de las remesas familiares, y con amplios sectores de la población empobrecidos o marginados de los beneficios de las políticas públicas.

Pero esta tremenda realidad no fue solo producto de los estragos de la crisis. Fue el resultado de décadas y décadas de implementación de modelos económicos y sociales que excluyeron a las grandes mayorías y que promovieron el atraso y la injusticia.

A partir de junio de 2009, con el proceso de alternancia política que vivió El Salvador, esta realidad comenzó a cambiar.

Desde el primer momento de nuestro gobierno asumimos los Objetivos de Desarrollo del Milenio como un compromiso, pero también como una ruta a seguir.

En el Plan Quinquenal de mi Gobierno, establecimos que nuestra apuesta estratégica sería: “Contar con una población sana, educada y productiva, que tenga la capacidad y las oportunidades adecuadas para desarrollar plenamente sus potencialidades para convertirse en la base principal de nuestro desarrollo”.

Es así como nuestro plan de gobierno incorporó instrumentos y políticas estratégicas para lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio al corto y mediano plazo y tomamos la decisión estratégica de no hacer recaer los costos de la crisis en la población más pobre como era costumbre en el pasado.

Por ello se diseñaron e implementaron políticas destinadas a combatir la pobreza, disminuir la desigualdad, procurar procesos de inclusión social y de crear nuevos mecanismos institucionales que permitieran una distribución más equitativa de la riqueza y de los beneficios del crecimiento económico.

Nuestro gobierno puso fin a la vieja concepción del Estado patrimonialista que sólo defendía los intereses de pequeños grupos económicos y políticos. Ahora, el Estado salvadoreño está al servicio de los más desfavorecidos.

Este cambio en la concepción del ejercicio público se ha ido traduciendo en un Estado cada vez más moderno y eficiente en el combate de la pobreza, la exclusión social, la violencia y la corrupción.

Por esa razón, esta nueva forma de gobernar, basada en la implementación de prácticas de buen gobierno, transparente y cada vez más participativo, ya ha comenzado a impactar positivamente en el desempeño de nuestros Objetivos de Desarrollo del Milenio, como lo demuestran los siguientes resultados:

El Salvador ha tenido grandes avances en materia de eliminación de la pobreza y el hambre. Ya el año pasado habíamos alcanzado y sobrepasado la meta de reducción de hogares que viven en condiciones de pobreza extrema.

Hemos tenido también importantes logros en lo que concierne al acceso a la educación. En el año de 1991 la tasa neta de cobertura de educación primaria era del 75 por ciento de la población, mientras que el año pasado se ubicó en un 93 por ciento.

Avanzamos en casi 20 puntos porcentuales en todos estos años.

Desde el inicio de mi gobierno, todos los estudiantes de las instituciones públicas, es decir, 1.3 millones de niñas, niños y jóvenes, reciben gratuitamente calzado, uniformes y útiles escolares.

El impacto fue rápidamente notable pues logramos incrementar la matrícula y al mismo tiempo reducir drásticamente la deserción escolar.

Hace 20 años el 85 por ciento de la población en edad productiva estaba alfabetizada, pero ahora esta tasa se ubica casi en el cien por ciento. Solo durante los últimos cuatro años, el gobierno logró reducir en cinco puntos porcentuales el analfabetismo.

Con la colaboración de millares de voluntarios, logramos alfabetizar a más de 170 mil adultos.

En materia de salud, uno de los logros importantes y que más nos enorgullece tiene que ver con la notable reducción de la mortalidad materna, uno de los dos apartados del Objetivo de Desarrollo del Milenio número 5.

Con la reforma de salud, implementada en esta administración, hemos acercado los servicios de salud a la población, contratando a más médicos, enfermeras, especialistas y habilitado nuevos centros para la mujer.

Según los Objetivos de Desarrollo del Milenio, para 2015, la meta es alcanzar una mortalidad materna igual o inferior a 52.8 muertes maternas por cien mil habitantes.

En El Salvador ya hemos alcanzado esa meta y superado las expectativas al reducir esa tasa a 41.9 muertes maternas, 11 puntos menos de la meta que contiene este Objetivo.

La reforma integral de salud que pusimos en marcha se ha encargado de acercar los servicios de salud hasta los lugares más recónditos de nuestro país, históricamente aislados del desarrollo económico y social.

Esta apuesta decidida de nuestro Gobierno ha implicado que, en cuatro años, logramos incrementar en un 60 por ciento el presupuesto de salud. Esto nos ha permitido aumentar, en sólo cuatro años, del 50 al 82 por ciento el abastecimiento de medicamentos en hospitales y unidades de salud de la red pública, así como ampliar significativamente la población inmunizada.

De igual manera, la gratuidad en las consultas de salud implementada por nuestro gobierno contribuyó al incremento del 40 por ciento en la demanda de dichos servicios, lo que constituye un gran adelanto en nuestra meta de extender este servicio a la mayor parte de la población.

Y no puede hablarse de avances en la salud sin hablar del acceso y mejoramiento de los servicios básicos como el agua potable. Poco a poco hemos cosechado frutos en lo que a esto compete.

Hemos cumplido la meta establecida de que el 71 por ciento de los hogares tengan acceso a agua mejorada por conexión domiciliar. En 2011, bajo nuestro Gobierno, este indicador ya alcanzaba al 72 por ciento de los hogares.

El saneamiento ha sido otra de las metas cumplidas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, siendo la establecida para 2015, que el 89 por ciento de los hogares contaran con este servicio.

Desde hace dos años este índice ya se ubica en un 96 por ciento de hogares salvadoreños.

En suma, ha habido grandes esfuerzos por lograr el mejor desempeño en cada uno de los indicadores porque ello deriva en el bienestar de todos los salvadoreños y salvadoreñas.

Estoy convencido de que ha llegado el momento de concebir los programas sociales para la gente como una inversión y no como un gasto y menos un despilfarro, como erróneamente continúan pensando algunos dirigentes en el país que siguen anclados con visiones mezquinas del pasado.

Señoras y señores:

Como ven, estos avances que hemos experimentado en mi país durante los últimos años no han sido fruto del azar.

El Salvador está viviendo un periodo de grandes cambios, de transformaciones profundas que pasaron, en primer lugar, por un cambio en el modelo económico que define un rumbo diferente para nuestra nación.

Trabajamos prioritariamente en recuperar la pujanza de nuestro campo, para volverlo nuevamente un motor central en el desarrollo económico del país.

Gracias a nuestro Plan de Agricultura Familiar, que beneficia a pequeños y medianos agricultores con la entrega gratuita de paquetes de semilla mejorada y fertilizante, con capacitaciones, acceso a la tecnología y el crédito, el año pasado alcanzamos cosechas récord en la producción agro alimentaria, al tiempo que logramos mantener los precios de los granos básicos accesibles para toda la población de El Salvador.

También implementamos con éxito programas de Alimentación Escolar para que los niños reciban alimentos sanos y frescos en sus escuelas, producto de nuestro campo salvadoreño.

Hoy más de 800 mil niños y niñas pobres del país reciben dos vasos de leche fluida a la semana como parte de su dieta alimenticia en el país.

Todos estos esfuerzos han traído más bienestar a la población salvadoreña, especialmente a la más pobre del país.

Pero así como la pobreza existen otros flagelos como la violencia, el narcotráfico y el crimen organizado que privan a nuestros pueblos de bienestar y felicidad.

Convencido de ello, implementamos políticas públicas para reducir la violencia y combatir el crimen.

El gobierno creó nuevas unidades policiales, graduó a cuatro mil nuevos agentes y redobló los planes operativos para reprimir el delito.

Al mismo tiempo, un pacto de no agresión entre las dos principales pandillas juveniles del país suscrito hace dos años, del cual el gobierno solo ha sido facilitador, ha creado las condiciones mínimas para reducir los niveles de violencia pandilleril en los lugares más afectados por este fenómeno.

De esta forma, los planes permanentes de represión y de prevención del delito han dado como resultado la reducción de los homicidios en un 50 por ciento.

La política de seguridad también ha permitido dar duros golpes a bandas del crimen organizado y lograr la incautación de importantes cargamentos de droga.

Sabemos, sin embargo, que aún existen enormes retos, grandes obstáculos al desarrollo cuya solución no puede alcanzarse en solo cuatro años de este nuevo gobierno.

Me refiero, sobre todo, a los desafíos que nos impone el cambio climático, ante la necesidad de asegurar la vida y la protección de decenas de miles de salvadoreños.

Somos una región expuesta a los fenómenos climatológicos y El Salvador ha vivido en los últimos años por lo menos cinco de ellos que impactaron con más fuerza a la población más vulnerable y a la infraestructura del país, causando pérdidas que se contabilizan en varios miles de millones de dólares.

Señoras y señores:

Un desafío importante es construir una sociedad lo suficientemente justa, democrática y respetuosa con quienes son mayoría: me refiero a las mujeres.

El Salvador ha desarrollado un arduo trabajo para alcanzar metas derivadas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio en el ámbito de la igualdad de género y de la prevención, sanción y erradicación de la violencia contra las mujeres.

Además de establecer un centro de llamadas confidencial para la denuncia de la violencia de género, se ha aprobado la primera política nacional contra la trata de personas, y se ha logrado una disminución considerable de feminicidios.

Sin duda la más valiosa contribución en este ámbito descansa en el proyecto “Ciudad Mujer”, por medio del cual hemos creado cuatro centros de atención integral para mujeres, y están en camino dos más programados para finales de este año.

Esta iniciativa ya es considerada por organismos internacionales y líderes mundiales, como un modelo de gestión pública.

Se trata de un sistema integral e integrado de servicios especializados para las mujeres, en los ámbitos de salud sexual y reproductiva, de autonomía económica, tanto por la vía del empleo formal como del apoyo al emprendedurismo, y de la prevención y atención de la violencia basada en género, que contribuye a centrar las prioridades de mi gobierno en la atención hacia las mujeres.

Otra muestra palpable de esta inclusión permanente es el diálogo impulsado para lograr la reparación de las víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, así como la reivindicación de los derechos de la población veterana de guerra.

Con relación a estos últimos, se ha retribuido el pago de una deuda que por años los gobiernos que me antecedieron nunca habían reconocido, ni cumplido.

Por otra parte, mi gobierno ha impulsado un proceso de reconciliación sin precedentes en la historia nacional, y de reconocimiento de las atrocidades cometidas en materia de derechos humanos en El Salvador.

Como jefe de estado solicité perdón por los desaparecidos, por los asesinados, por los torturados, y por todas aquellas personas que vivieron la máxima expresión de tales abusos durante la pasa guerra civil.

Ordené un proceso de diálogo con las organizaciones representativas de las víctimas de las graves violaciones a los derechos humanos, y como resultado de este proceso en los próximos días anunciaré el programa nacional de reparaciones, dentro de las que se incluirá la ratificación de varios tratados de derechos humanos aprobados por esta Ilustre Asamblea General, así como una garantía para la no repetición de estas violaciones.

El derecho, señoras y señores, a la alimentación, la educación y el bienestar, debe ser cumplido con el propósito de alcanzar el desarrollo sostenible y erradicar la pobreza.

En ese sentido, todos los esfuerzos de los gobiernos nacionales deben ser complementados y fortalecidos con el apoyo de la comunidad internacional y del Sistema de Naciones Unidas.

Es preciso un cambio radical en el sistema económico mundial, basado en la especulación financiera y el consumismo, y que acaba afectando no solo a las economías más desarrolladas del mundo, sino también, y sobre todo empobreciendo aún más a los países menos desarrollados.

La cooperación internacional debe destinarse fundamentalmente a mejorar las capacidades productivas de nuestros países y a invertir en la población que padece la pobreza y la exclusión.

En mi gobierno estamos convencidos que la fórmula para el crecimiento es la inversión en los pobres y su transformación en clase media, que tenga asegurado el acceso a la salud y a la educación.

Al invocar la solidaridad internacional y la agenda de esta Asamblea General que hoy nos convoca, aprovecho para pedir una vez más que se levante el bloqueo a Cuba.

Esta petición la he hecho en mis intervenciones anteriores desde este mismo foro, porque considero que Cuba es parte del alma de América y el bloqueo representa un resabio del pasado.

El hermano pueblo cubano, como todos los pueblos del mundo, tiene derecho a la búsqueda de su desarrollo y bienestar por medio de una completa integración.

De igual manera, apoyamos las gestiones diplomáticas a favor de una pronta solución pacífica al conflicto en Siria. Condenamos el uso de armas químicas y respaldamos el acuerdo entre Rusia y Estados Unidos para que, bajo la supervisión de las Naciones Unidas, esas armas químicas sean destruidas.

Antes de despedirme deseo expresar mi firme convicción en que las Naciones Unidas darán los pasos necesarios para garantizar el desarrollo y cumplimiento de una agenda conjunta posterior al año 2015.

De esta forma, estoy convencido, lograremos un mundo mejor y más justo para toda la humanidad.

En El Salvador nos estamos preparando para cumplir con dicha agenda. Tenemos la satisfacción de ser de los pocos países en América Latina que está trabajando en la medición de la pobreza multidimensional.

Esperamos que el próximo año nuestro país cuente con esta medición complementaria a la medición de la pobreza por ingresos. De esta manera estaremos mejor preparados para implementar políticas integrales que nos ayuden a erradicar la pobreza de forma definitiva y sostenible.

Agradezco la colaboración invaluable de las Naciones Unidas en la consecución de nuestros grandes objetivos de nación y a todos y todas ustedes por la atención brindada.

Muchas gracias.

6 Comments

  1. AMANDA SALGUERO

    25 septiembre, 2013 at 8:31 pm

    POR FAVOR SE LE OLVIDO DECIR QUE A LOS EMPLEADOS PUBLICOS LES QUITO LA RENTA, QUE MUCHOS DE ELLOS LO UTILIZABAN PARA LA COMPRA DE CUADERNOS Y UNIFORMES, PARA SUS HIJOS QUE LOS TIENEN EN ESCUELAS PRIVADAS PORQUE LAS PUBLICAS LA ENSEÑANZA NO ES LA CORRECTA SALEN EXPERTOS EN OTRAS COSAS PERO MENOS EN BUENOS ESTUDIANTES ACADEMICOS

  2. AMANDA SALGUERO

    25 septiembre, 2013 at 8:32 pm

    AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH Y QUE HOY LES QUIERE QUITAR EL ESCALAFON A LOS EMPLEADOS DEL MINSITERIO DE SALUD….POR FAVOR SEÑOR PRESIDENTE

  3. marco centeno

    25 septiembre, 2013 at 9:21 pm

    se le olvido decir que prometio una fabrica de empleos , que de haberla hecho realidad no tendria que andar dando leche , zapatos uniformes a los niños para usarlos para propaganda sino que los padres de familia podrian sentir la satisfaccion de poderle comprar ellos lo que sus hijos necesitan… SIN SENTIRSE PORDIOSEROS COMO HOY.. Sr funes yo vote por usted y me averguenzo de ello… tanto como de los gobiernos anteriores pero por ellos no fui yo culpable ..

  4. José L. Alfonso

    26 septiembre, 2013 at 8:32 am

    Los oligarcas saltaran y comentaran negativamente al igual que muchos inconformes. Debemos darle tiempo, creemos que todo se resuelve con tronar o chasquear los dedos, me gustaría ver a alguno de los que critican sentados en esa silla, cuantos años tuvieron los del PCN,ARENA. Que hicieron por el pueblo,ya se nos olvidó todas las atrocidades …. Somos un pueblo lleno de rencores y no vemos nada positivo en ninguna persona será lo mismo si gana cualquier candidato la inconformidad estará presente.

  5. Joaquina

    27 septiembre, 2013 at 8:54 am

    Q bonito mi pais como lo pone Funes…pero q grandes mentiras de q tregua hablas si esos malditos gusanos siguen pidiendo renta y matando a quien no se las da…PENA DE MUERTE deberian implementar paral q asesina o ojala regresara la sombra negra para q limpie mi pais

  6. megaman

    3 noviembre, 2013 at 7:48 am

    ¿Un gobierno para los más favorecidos? Una frase gastada del discurso populista del gobierno del cambio. Analicemos los llamados programas sociales de los que este gobierno a cada rato explota para la campaña de los buenos cambios:
    Medicinas gratis pero gran escasez de la misma en los hospitales hay falta de insumos médicos, como sale en el spot de Salvador y Oscar no hemos avanzado hemos retrocedido en el área de salud. El vaso de leche y los uniformes gratuito y regalado pero se ha encarecido la vida el triple por la gran cantidad de nuevos impuestos logrando que muchos niños y niñas no se alimenten adecuadamente promoviendo la desnutrición infantil. Otro retroceso más y un avance a mayor pobreza en el país.
    Y quien tiene la culpa de que estemos en esta lamentable situación:
    ¿Los políticos? ¿Este gobierno? ¿Los 20 años anteriores? ¿El pueblo? Si el pueblo tiene la culpa, ¿Porque? los salvadoreños siempre insisten en votar por la misma gente corrupta de siempre por un abrazo en campaña y por escuchar la misma canción de siempre de que el cambio se aproxima que hoy si vendrán buenos cambios, etc.
    En el Salvador tenemos una mayoría dormida, sin carácter que se deja manipular y engañar y se hace fiel seguidor de todos estos partidos políticos.

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