CIDH dice ha recibido información sobre violencia contra niños y niñas LGBTI

By on 23 noviembre, 2013

CIDHWashington, D.C. – La CIDH ha recibido información preocupante en relación con la violencia contra niños, niñas y adolescentes lesbianas, gay, bisexuales, trans e intersex (LGBTI), o quienes son percibidos/as como tales, perpetrada por compañeros/as, maestros/as y parientes, así como la discriminación contra maestros/as LGBTI en las escuelas.

El prejuicio y el estigma social son particularmente perjudiciales para niños, niñas y adolescentes. En este sentido, los Estados Miembros de la OEA deben asegurar que la educación, a todos los niveles, contribuya a la eliminación de estereotipos sesgados sobre las personas LGBTI.

Durante los meses de agosto, septiembre y octubre de 2013, se informó a la Comisión del suicidio de por lo menos dos adolescentes después de que habrían sido víctimas de acoso escolar prolongado y severo como consecuencia de su orientación sexual y/o expresión de género real o percibida, uno de ellos en los Estados Unidos y otro en México.

También se informó a la Comisión el intento de suicidio de un joven, que habría sido resultado del severo acoso homofóbico perpetrado por su profesor de matemáticas en los Estados Unidos. Mientras tanto, en Argentina, un joven gay fue interceptado, atacado y golpeado brutalmente en la cabeza por sus ex compañeros de escuela.

También se informó a la CIDH acerca de dos casos, uno en Brasil y otro en los Estados Unidos, en los cuales dos jóvenes fueron severamente golpeados en forma regular por sus padres/madres, como consecuencia de su orientación sexual y/o expresión de género real o percibida.

La Comisión Interamericana insta a los Estados a que cumplan con su obligación de proteger a todas y todos los niños de cualquier forma de violencia y de garantizar su derecho a la integridad física y mental, incluso en el contexto familiar.

Según información recibida entre agosto y octubre de 2013, por lo menos una maestra lesbiana y una maestra trans fueron despedidas en los Estados Unidos por motivos discriminatorios. Durante este período también se realizaron demostraciones en apoyo de un tercer maestro, un hombre gay, despedido a principios de año.

La Comisión Interamericana condena los actos de represalia, intimidación u hostigamiento en el trabajo en base a la orientación sexual o la identidad o la expresión de género de una persona. Ello resulta particularmente importante en el contexto educacional. Las acciones de este tipo envían un fuerte mensaje social a las personas LGBTI de que la expresión abierta de su orientación o identidad no es aceptada, promoviendo al mismo tiempo sentimientos anti LGBTI en niños y niñas y en maestros/as, estimulando el acoso y la discriminación, y reforzando el estigma y sentimientos de vergüenza e inferioridad en las personas LGBTI.

En consecuencia, la CIDH insta a los Estados Miembros de la OEA a que adopten y hagan cumplir medidas efectivas para prevenir la discriminación contra las personas LGBTI en las instituciones educacionales públicas y privadas.

También se discrimina a hijos e hijas de parejas del mismo sexo. En efecto, se informó a la Comisión de un caso en México, en que se impidió el ingreso de una niña de dos años a una escuela privada por el hecho de tener dos padres. Como resultado, las autoridades locales emitieron varias recomendaciones a la institución de que cumpliera con la legislación local y la Convención sobre los Derechos del Niño.

En una reciente reunión de expertos y expertas sobre educación, cultura y derechos de las personas LGBTI convocada por la CIDH, la Relatora sobre los derechos de la niñez, la Comisionada Rosa María Ortiz, subrayó el papel de la educación como instrumento estratégico para abordar y eliminar prejuicios, estereotipos y falsos conceptos sobre personas con orientaciones sexuales o identidades de género diversas.

La CIDH reafirma el papel clave de la educación en derechos humanos para lograr un cambio cultural que acoja plenamente la diversidad y promueva la aceptación de diversas orientaciones sexuales e identidades de género.

Por lo tanto, los Estados deben asegurar que sus políticas educacionales estén especialmente diseñadas para modificar patrones sociales y culturales de conducta, contrarrestar prejuicios y costumbres y erradicar prácticas basadas en estereotipos de personas LGBTI que puedan legitimar o agravar la violencia contra dichas personas.

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