Elecciones 2015 en El Salvador, con proceso claro, limpio y confiable

By on 3 marzo, 2015
Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

El Tribunal Supremo Electoral de El Salvador concluyó el proceso de votaciones y entró al proceso de escrutinio de las elecciones del 1 de marzo de 2015, registrando una importante falla en la publicación de resultados,  que –pese a tan grave error- no pone en duda los resultados electorales.

El organismo colegiado ha recibido duras críticas y burlas de diferentes sectores sociales y políticos. Con justa razón porque no tuvieron la información que esperaban en el momento que se las habían prometido, es decir, al iniciar el recibimiento de actas en el TSE después de las votaciones. De haberlo recibido, la población entra a la plataforma del TSE y sabría cómo avanza su partido o su candidato preferido en acumulación de votos. Pero pese a la falla, los resultados  están ahí y no se puede hablar de nada sucio, malicioso o fraudulento.

Que no se puede hablar o pensar en fraude electoral, lo afirmo. ¿Por qué? Simplemente porque hubo un conteo de votos en las Juntas Receptoras de Votos (JRV) a nivel nacional. En esas JRV todos los partidos en contienda estaban representados con directivos, presidente, secretario o vocal, y vigilantes electorales.

Al finalizar las votaciones las JRV realizaron su proceso de escrutinio en mesa y al final elaboraron actas originales cuyas copias fueron repartidas a cada representante de partidos políticos, y Fiscalía. Por tanto, cada Partido Político  sabe cuántos votos ha sacado en cada una de las elecciones realizadas, de diputados a la Asamblea Legislativa, diputados al Parlacen y los 262 Concejos Municipales de El Salvador.

Esos datos han sido llevados hasta el Tribunal Supremo Electoral para que realice el respectivo Escrutinio Final, que por ley debe de convocarse después de pasado el escrutinio preliminar.

Al iniciarse el Escrutinio Final cada representante de partido tiene su acta en mano de lo que pasó en la mesa de las JRV y si tiene un reclamo que hacer, simplemente lo hace. Ese es el juego democrático.

Lo que ocurre es que las elecciones 2015- además de ser históricas por la implementación del voto cruzado y la ejecución por primera vez de los Concejos Municipales plurales (con representación de los distintos partidos políticos), estas elecciones también podrían llamarse de la crisis porque no había suficientes fondos para su realización, después de las elecciones presidenciales de 2014. Y bien dicen que lo barato al final resulta caro.

Sin embargo, desde aquí puedo decir al país y al mundo, que el proceso electoral salvadoreño sigue gozando de confianza, y no por perder un porcentaje de calidad, va a perder su credibilidad. Ahora se viven otros tiempos, tiempos nuevos en materia electoral,  donde el voto cuenta con importante vigilancia partidaria, vigilancia institucional, y vigilancia electoral nacional e internacional a través de organismos observadores.

Es cierto que en el pasado hubo hechos de corrupción y manejos sucios dentro del proceso electoral, pero esa situación fue parte de los elementos que provocaron una guerra civil con más de 75 mil muertos, en poco más de 10 años de conflicto, en los años 80’s y 90’s. Según denuncias, en aquellos tiempos para no entregar el gobierno, era una práctica de los partidos oficiales que las cajas electorales y sus contenidos eran modificados en el camino desde los centros de votación hacia el Consejo Central de Elecciones. Mientras tanto los otros los supuestos ganadores mostraban sus actas originales donde salían ganadores pero no eran escuchados. Y luego se venía la intervención del ejército, se declaraba estado de sitio y las radios pasaban solamente música y los medios publicaban solamente lo que les convenía a los infractores. Pero esos eran otros tiempos.

Ahora las condiciones han cambiado en El Salvador. Los diferentes institutos políticos –después de la firma de los Acuerdos de Paz en 1992- han acordado someterse al juego democrático. Y de ahí no se han salido. Tan es así que las Naciones Unidas pone de ejemplo al país.

Y tan confiables son los resultados de 2015 en El Salvador que pese a que el Tribunal Supremo Electoral no ha dado los resultados preliminares, ya candidatos en ciertos municipios de han declarado ganadores, de los diferentes partidos.

Roberto d’Aubuisson, de ARENA se ha proclamado ganador de la alcaldía en Santa Tecla y su contrincante Armando Flores, del FMLN lo ha aceptado; Will Salgado, de GANA, ha aceptado su derrota electoral en San Miguel ante el joven Miguel Pereira , del FMLN; y Nayib Bukele, candidato del FMLN, se ha proclamado alcalde de San Salvador, y su mayor contendiente Edwin Zamora del partido ARENA ha aceptado la pérdida electoral. Esas manifestaciones políticas le brindan certeza y confianza al proceso electoral. Porque la gente pensará: ah bueno, si este partido no reclama fraude como lo hizo al principio, es porque no hubo fraude. Unos partidos han perdido en un lugar y han ganado en otro, ese es el juego democrático y esa es una fortaleza del proceso.

Y si un partido político considera que hubo fraude, pues debe denunciarlo con pruebas de sus representantes en mano. Los salvadoreños no debemos tenerle miedo a la palabra fraude, porque si existe algo sucio en un proceso electoral, este debe ser limpiado en su totalidad.

Por ahora las elecciones 2015 -podemos decir- están limpias, aunque haya algunos analistas -que más bien son activistas partidarios- que buscan tirar cortinas de humo y tratan de ensuciar el proceso eleccionario.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación. Para contactos: raumendez@yahoo.com

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