Moshe Kai Cavalin, niño prodigio, ejemplo de superación para la niñez

By on 6 noviembre, 2015
Moshe Kai Cavalin, un ejemplo a seguir por la niñez en el mundo.

Moshe Kai Cavalin, un ejemplo a seguir por la niñez en el mundo.

El caso del niño prodigio Moshe Kai Cavalin está dando qué hablar en los medios noticiosos internacionales, que destacan al joven, que aún no tiene edad para conducir, pero ha estudiado dos carreras universitarias, pronto tendrá licencia de vuelo y ya ha sido contratado por la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio de los Estados Unidos (NASA).

Cavalin, es un niño prodigio pero ello no todo es felicidad, también ha tenido que enfrentar situaciones tristes del bullying que le han llevado a plasmarlo en un libro, tal vez con eso, ayuda a otros niños para que no reciban el mismo trato.

El caso es relevante desde el punto de vista cultural para el desarrollo de la niñez, para que vean que si se quiere se pueden hacer grandes cosas.

Según la información, los padres de Moshe, un brasileño y una taiwanesa residentes en California, se dieron cuenta pronto de que su hijo era especial. A los cuatro meses levantó un dedo, señaló un avión en el cielo y dijo la palabra en chino para denominarlo. Desde entonces no ha dejado de batir récords de precocidad y de mirar a lo alto.

Moshe Kai Cavalin siguió en su infancia un plan de estudio en casa, pero su madre decidió llevarlo a un instituto cuando a los 7 años ya dominaba la trigonometría.

De esa manera, a los ocho años, Cavalin se convertía en la persona más joven en la educación superior en EE.UU. y ya a los 11 se graduaba con distinción máxima.

Fue ahí cuando decidió plasmar su experiencia publicando un libro llamado ” We can do“, con el que buscaba motivar a otros niños a que trabajen duro y luchen por llegar lejos.

Por si fuera poco, cuatro años después tenía un segundo título en matemáticas en la UCLA.

“Creo que mucha gente cree simplemente que es un genio, sienten que le viene de forma natural”, comentó uno de sus profesores del East Los Angeles College, a Associated Press.

“En realidad él se esforzaba más, creo, que cualquier otro estudiante que haya tenido”, añadió. A pesar de todo, el adolescente estadounidense detesta que lo tilden de genio.

“Mi caso no es tan especial. Es solo una combinación de mis padres, motivación e inspiración”, dijo a la agencia de noticias, después de un turno en el Armstrong Flight Research Center de la NASA. “Tiendo a no compararme mucho con otras personas. Solo trato de hacer lo mejor que puedo”, prosiguió.

De su fascinación inicial por la astrofísica pasó al interés por la criptografía a raíz de sus estudios matemáticos. Se estaba sacando un máster en ciberseguridad por la Brandeis University de Boston cuando la NASA llamó a su puerta para colaborar con el Armstrong Flight Research Center desarrollando tecnología de vigilancia para aviones y aeronaves no tripuladas.

Como confiesa a la reportera de AP Collin Binkley, Moshe tardó en creerse la oferta de la NASA porque ya había sido rechazado en el pasado, debido a su juventud. Pero para el ingeniero Ricardo Arteaga, a pesar de su edad, su perfil resultaba perfecto para un proyecto que combina matemáticas, computadoras y tecnología aeronáutica.

“Necesitaba un becario que supiese de software y de algoritmos matemáticos”, cuenta Arteaga. “Y también necesitaba un piloto que pudiese volar en un Cessna”. Ricardo Arteaga, su jefe y mentor en la agencia espacial, dice que Cavalin es perfecto para un proyecto que combina matemáticas, computadoras y tecnología aeronáutica.

Su trabajo consiste ahora en programar simulaciones de aeronaves que se estrellan para hallar vías de mejora de su seguridad.

De esa manera, a los ocho años, Cavalin se convertía en la persona más joven en la educación superior en EE.UU. y ya a los 11 se graduaba con distinción máxima.

Fue ahí cuando decidió plasmar su experiencia publicando un libro llamado ” We can do“, con el que buscaba motivar a otros niños a que trabajen duro y luchen por llegar lejos.

Por si fuera poco, cuatro años después tenía un segundo título en matemáticas en la UCLA. “Creo que mucha gente cree simplemente que es un genio, sienten que le viene de forma natural”, comentó uno de sus profesores del East Los Angeles College, a Associated Press.

“En realidad él se esforzaba más, creo, que cualquier otro estudiante que haya tenido”, añadió. A pesar de todo, el adolescente estadounidense detesta que lo tilden de genio.

“Mi caso no es tan especial. Es solo una combinación de mis padres, motivación e inspiración”, dijo a la agencia de noticias, después de un turno en el Armstrong Flight Research Center de la NASA. “Tiendo a no compararme mucho con otras personas. Solo trato de hacer lo mejor que puedo”, prosiguió.

Prefiere que no le llamen “Genio”

La palabra “genio” incomoda al joven. “No me lo tomo demasiado bien” confiesa a Binkley, “es llevar las cosas demasiado lejos”.

Daniel Judge, que fue su profesor de matemáticas en el East Los Angeles College, puede arrojar luz sobre por qué no le gusta el término: el esfuerzo personal es más importante para Moshe Cavalin que las facultades innatas.

“Creo que la mayoría de la gente piensa sus capacidades le vienen de forma natural” – explica -“pero realmente trabaja más duro que cualquier otro alumno que haya tenido”.

A Moshe no le gusta que le consideren un cerebrito, pero su currículum extraescolar es igualmente excelente. Sus padres siempre le dejaron elegir las actividades complementarias a sus estudios y agradece las influencias multiculturales de su familia. Es campeón de artes marciales y publicará pronto su segundo libro sobre una de las facetas más duras de su vida: el bullying escolar que ha tenido que soportar.

Cuando termine su máster en criptografía Moshe espera licenciarse en negocios en el MIT y crear su propia empresa de ciberseguridad. Pero ahora, su plan inmediato es cumplir 18 años y sacarse el carné de conducir para poder ir solo al trabajo: sus colegas de la NASA se turnan ahora para llevarle.

“Tiendo a no compararme a menudo con otras personas. Solo intento hacerlo lo mejor que puedo” – explica. “Mi caso no es tan especial. Es solo una combinación de educación y motivación e inspiración”.

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