Ofensiva Final “Hasta el Tope” 1989, cambió la realidad salvadoreña

By on 11 noviembre, 2015
Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Por Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

San Salvador 11-11-2015.- La Ofensiva Final “Hasta el Tope”, impulsada por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), el sábado 11 de noviembre de 1989, cuando todavía eran una fuerza guerrillera (después pasaron a ser partido político), vino a cambiar la realidad salvadoreña y dio paso a los Acuerdos de Paz.

Muchas personas para explicar este hecho, que se enmarca en la guerra civil salvadoreña que dejó más de 75 mil muertos, recuerdan de su inicio el 11 de noviembre, sin embargo, dicha acción guerrillera inició el 9 de noviembre, con diferentes hostilidades. Desde el 8 de noviembre, la comandancia del FMLN, la organización guerrillera integrada por FPL, PCS, ERP, RN y PRTC, había ordenado incrementar las acciones armadas.

Sin embargo, la ofensiva inicio oficialmente el 11 de noviembre a eso de las 7:00 de la noche, cuando a través de las radios (el medio más rápido para difusión de noticias en aquel momento), se conoció de enfrentamientos en la zona de la colonia Zacamil, Mejicanos, y otros lugares de la periferia de San Salvador. Solamente fueron reportes iniciales porque después las radios comenzaron a pasar solamente programación musical y boletines oficiales.

El llamado radial era a no cruzar por esa zona porque había nutridos tiroteos entre guerrilleros y las fuerzas de seguridad. Luego se fue conociendo que los guerrilleros tenían sitiado el costado norte de San Salvador, y otras 7 ciudades del interior del país, donde había combates. Una de las zonas calientes estaba en Usulután.

Las famosas bodas

En su momento se dijo que los guerrilleros habían incursionado en la ciudad desde hacía días, simulando como motivo su asistencia a fiestas multitudinarias, celebraciones de casamientos en viviendas de sus bases de apoyo, para no ser detectados por la seguridad pública. Lo cierto es que San Salvador también está muy cerca de Guazapa, bastión guerrillero distante a 24 kilómetros de la capital, y las columnas guerrilleras podían desplazarse desde ahí con facilidad, en un par de horas.

Y así fue como la ocupación de áreas periféricas capitalinas fue una realidad. Y esas fuerzas eran combatidas por la Policía Nacional y fuerzas especiales y élites del Ejército. Pero no lograban controlarlas.

Los grupos guerrilleros conforme pasaban los días de noviembre se movían por distintos lugares. Ocuparon Cuscatancingo, Ciudad Delgado, Soyapango, cerro San Jacinto, Colonia Santa Marta al sur de San Salvador, San Jacinto. Columnas de guerrilleros se desplazaron por los cafetales de Antiguo Cuscatlán y Huizúcar, Santa Tecla en el departamento de La Libertad.

Los guerrilleros habían ocupado las zonas urbanas de los municipios y desarrollaron una forma de lucha distinta en cada lugar. Por ejemplo en Soyapango perforaron las paredes de las viviendas y se movilizaban a través de estos pasadizos sin salir a la calle.

Su movilidad era tal que un día estaban atacando en Mejicanos y zona del volcán de San Salvador, otro día incursionaban por Ciudad Delgado, otro día por Soyapango, y presionaban por Huizúcar intentando llegar a la médula del gobierno salvadoreño: los cuarteles de la capital para agarrar sus armas. Pero no lo lograban.

Desolación en colonia Escalón

Más de algún ciudadano dijo a través de la radio: ¿y estos guerrilleros por qué no van a atacar donde están los ricos, sino solamente se vienen acá donde está la gente pobre? Y parece que los escucharon.

Un día los guerrilleros aparecieron en las casas de las personas de dinero en la colonia Escalón, rodearon el Hotel Sheraton.

Y los guerrilleros amanecieron en el interior de las grandes Residencias. Grandes perros de esos bravos que cuidan las casas estaban muertos. Y también efectivos militares. ¿Cuál seguridad y qué guardaespaldas? No había quien detuviera eso. La cosa a esos niveles se ponía fea. Había desolación e inseguridad y destrucción. La gente salía de las casas huyendo, portaban banderas blancas improvisadas de manteles o cualquier tela blanca, para que nadie les fuera a disparar ya sea guerrillero o elemento militar o policía. Los ciudadanos y ciudadanas abandonaban sus hogares solo con su ropa y algunas pocas cosas pocas que podían llevar. Otros rescataban en vehículos algunas cosas de su hogar, mientras los guerrilleros no llegaran hasta sus casas. Allí no había paz. Era la colonia Escalón en medio del conflicto. Y las grandes balaceras parecían interminables y las grandes explosiones hacían brincar a cualquiera por ahí.

Por esos días había llegado al país, Joao Baena Soares, entonces Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), en función de meterle el hombro a un acuerdo de paz en El Salvador. Y este señor quedó atrapado -en el conflicto- en el Salón VIP del Hotel Sheraton, junto con varias personas extranjeras y cinco marines de los Estados Unidos. Era un 19 de noviembre.

Había muertes por todos lados en la periferia capitalina. Soldados que estaban metidos en casas de Defensa Civil o al estilo de comandancias locales, murieron fuera o al interior de esos lugares. Las fuerzas guerrilleras aprovecharon su llegada con golpe de sorpresa y los mataron. Soldados y guerrilleros eran quemados por la población que buscaba evitar epidemias. Otros obligaban a la gente a enterrar los cadáveres. Los guerrilleros mantenían ocupadas las salidas y entradas a los municipios y ellos revisaban documentos como si fueran autoridad, para ver quiénes eran aquellos ciudadanos. Cavaron grandes zanjas en los accesos a San Salvador, para que no pudieran pasar vehículos, y pusieron a la gente civil a que trabajara en ello.

Hubo mucha gente evacuada de las colonias y los barrios y municipios periféricos, porque sus lugares de habitación se habían convertido en zonas de combate. Además el ejército los necesitaba afuera de los municipios, para poder bombardear o disparar desde sus unidades aéreas sin estar pensando que había población civil a la que había que respetar.

Resulta que en el contraataque de la Policía Nacional (PN desaparecida) y los soldados, también murieron guerrilleros, hombres y mujeres.

Y murieron personas civiles que no tenían nada que ver con el conflicto.

Las hostilidades se expandieron hasta diciembre pero las fuerzas armadas y la Policía Nacional fueron tomando control de la situación.

Para las fuerzas guerrilleras mantener un asedio a la capital con sus suministros incluidos, habrá sido bastante costoso, desde el punto de vista económico, y continuarlo habría sido contraproducente para ellos, porque su lucha era guerrillera, no de un ejército regular que está obligado a mantener posiciones.

Las organizaciones del FMLN optaron por el repliegue hacia sus lugares de operación ya entrado diciembre de ese año.

El Estado de Sitio y la censura

La Ofensiva incluyó la declaratoria del gobierno de Estado de Sitio y Toque de Queda, una decisión tomada por el presidente Alfredo Cristiani quien había asumido su cargo el 1 de junio de 1989 en sustitución de José Napoleón Duarte, de la Democracia Cristiana.

La guerra, como tal, da paso a las acciones maquiavélicas más descaradas. En el marco del Estado de Sitio fueron intervenidos los medios de comunicación. No debía salir publicado en todos los medios ninguna cosa que reflejara la realidad de los lugares de combate. Todo debía ser a favor del ejército y las fuerzas de seguridad del gobierno.

Para garantizar eso, había un señor nombrado por la Fuerza Armada, sentado en cada medio de comunicación. Y cuando se le presentaban fotos de soldados muertos, ellos miraban con otros ojos y decían que eran guerrilleros muertos. Y así aparecía publicado. No había vuelta de hoja. Era la realidad. Y las radios estaban encadenadas o bajo la mirada del censor también. Y lo mismo le ocurría a los señores trabajadores de la televisión. Era frustrante, porque aquella acción del gobierno significada simplemente: mentir.

Parte de esa censura a los medios de comunicación la vivió la gente del Diario Co Latino, que recién en junio de 1989 se había cambiado de nombre, después de ser el antiguo Diario Latino. Los trabajadores habían convertido ese medio en cooperativa y estaban haciendo periodismo real. Y resulta que obtuvieron una imagen de una tanqueta del ejército destruida y sus ocupantes muertos. Habría sido un gran bombazo emocional si los censores permiten la publicación de aquello. Y le negaron la publicación a ese medio. Y en una acción valiente y de rebeldía el medio apareció con la portada de espacio censurado.

Es mejor un Acuerdo de Paz

Pues si no había seguridad en las viviendas, ni siquiera en las colonias donde las personas podían contratar numerosos guardaespaldas. Lo más recomendable era encontrar un Acuerdo de Paz. Aunque había voceros políticos y militares que recomendaran lo contrario, porque pensaban que todavía era posible una victoria sobre los guerrilleros.

Teniendo como marco toda esa situación los diálogos de paz entre gobierno y guerrilla, con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), se incrementaron hasta llegar a la firma en el Castillo de Chapultepec, México, el 16 de enero de 1992.

La Ofensiva hasta el Tope lo había cambiado todo. Después el FMLN se convirtió en partido político, ganaron diputados y ganaron la presidencia de la república por dos períodos. ARENA pasó a ser partido de oposición. A Monseñor Romero lo beatificó el Papa Francisco, y luego viene la beatificación de Rutilio Grande, etc., etc.

La ofensiva lo cambió todo.

Esta es una imagen de Ely Guevara Paz, compartida en redes sociales por el fotoperiodista Francisco Campos.

Esta es una imagen de Ely Guevara Paz, compartida en redes sociales por el fotoperiodista Francisco Campos.

La baja en el periodismo

Sí hubo una baja en el periodismo salvadoreño que me parece importante recordar.

Se trata del deceso de Eloy Guevara Paiz,un joven periodista, que se rebuscaba por la vida a través del desempeño en su labor.

Murió el 1 de diciembre de 1989, lamentablemente falleció en Soyapango.

Ese hecho ocurrió todavía era el marco de la Ofensiva Hasta El Tope. Son cosas de la guerra. De esas guerras en las que yo nunca he estado de acuerdo, porque quienes más sufren, siempre son los más pobres. Aunque tampoco estoy de acuerdo en que al más pobre también lo tengan oprimido bajo la bota militar.

Un día antes de la muerte de Guevara Paiz habíamos estado con él trabajando en la zona de la Colonia Escalón. Ahí él andaba de guía de unos fotoperiodistas internacionales y entraban agachados frente a las balaceras con unas banderas blancas, más bien unos pedazos de palos con retazo de manta blanca.

Al día siguiente los combates se trasladaron con mayor fuerza a Soyapango y los reporteros nos movimos para aquella zona.

Las balaceras estaban tronadoras. Así como cuando suena el “minuto loco” como le dicen guerrilleros y soldados, donde entra en uso todo tipo de armas, fusilería, cañones, lanzacohetes, granadazos. De todo, pues lo que buscan las partes es amedrentar al enemigo.

Y fue ese día que circuló la noticia “mataron a Eloy Guevara Paiz”. ¿ Y quién era vos? Dicen que era un “chero” de la “U”, parece que le decían “el pelo lindo”.

De verdad lo digo: muy lamentable su deceso.

Pero a lo quiero llegar es que prefiero que no haya guerras, ni en El Salvador, ni en el mundo entero.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación.

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