La locura de la guerra continúa

By on 25 noviembre, 2015
Raul Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Por Raúl Méndez (25-11-2015).- En los últimos meses han continuado las acciones bélicas en torno a Siria e Iraq y otras regiones, las cuales generan un alto grado de inestabilidad mundial, que los ciudadanos civiles de  algunos países deben pagar con altas cuotas: sus vidas.

Es condenable bajo todo punto de vista que decenas de personas civiles hayan sido asesinadas en París, Francia, por parte de sujetos que se han identificado como miembros del Estado Islámico. Muy condenable porque son personas que  no tienen nada que ver con los problemas que su país se busca por apoyar y bombardear áreas de otros países en una política de apoyo a la beligerancia militar de occidente.

Desde hace meses se observa cómo en el área de Siria y su entorno crece la violencia. Primero con un contingente de grupo armado que combate al régimen de Bachar al Assad, quien gobierna ese país desde el año 2000.

En los últimos días han continuado los llamados de Estados Unidos y países europeos para que al Assad renuncie al cargo.

Y Estados Unidos ha estado a punto de lanzar una guerra de intervención a Siria. Pero solamente se los ha impedido la presencia de Rusia en ese país.

De esa manera, en el entorno de Estados Unidos y los países europeos –seguramente no todos- han arreciado su discurso en torno a Siria. Y como se dice en buen salvadoreño: al perro más seco se le pegan las pulgas. Todo mundo quiere ir a bombardear posiciones en Siria. Rusia bombardea posiciones del Estado Islámico en Siria, dando un golpe de autoridad militar en la región, en el momento en que crecía una amenaza  en su contra. Estados Unidos ha enviado sus aviones a bombardear posiciones del Estado Islámico en Siria. Y Francia también envió sus aviones a bombardear al Estado Islámico en Siria, y después de los crímenes de París, Francia arreció sus bombardeos en Siria contra el Estado Islámico.

Cuando se trata de problemas como el Estado Islámico, una fuerza poderosa a nivel local, autodenominado califato, que ha ocupado territorios de Siria e Iraq, y sobre todo cuando se dice que ha sido creado por occidente pero que al mismo tiempo es islamista, llama al desconcierto. Resulta curioso que el Estado Islámico se haga odiar destruyendo templos culturales y religiosos antiguos en Siria y realice bulliciosas ejecuciones de gente de occidente, utilizando gran saña. Pero también resulta curioso que Estado Islámico o ISIS como lo conocen los europeos e ingleses, o por último Daesh, controle ciudades como  Al Raqa en Siria, la capital de su califato, y Mosul en el norte de Iraq, y Faluya, esta última a tan solo 69 kilómetros  al oeste de Bagdad. ¿Y el ejército iraquí para recuperar esa ciudad? ¿O el Estado Islámico no representa amenaza para el gobierno de Iraq?

Las acciones de guerra no se detienen. Rusia decidió bombardear al Estado Islámico en Siria, sin pedir permiso a nadie. De esa manera mostraba el poderío de sus armas y recursos de guerra. Los medios rusos manejaron con gran pompa ese poder. Sin embargo, resulta que Turquía los hizo quedar mal con un tiro que le hicieron a uno de los aviones rusos que bombardeaban en Siria y lo derribaron. Turquía alega que el bombardero ruso había invadido su territorio aéreo, los rusos discuten que su avión estaba en territorio sirio. Turquía, por su lado lejos de reportar la caída del avión a los rusos, se lo reportó a la OTAN, de la cual son aliados. Las cosas no andan bien porque Rusia amenazó a Turquía a través de su presidente Vladimir Putin: “Este acontecimiento trágico tendrá graves consecuencias para las relaciones ruso-turcas”, les dijo. Tal vez lo que se viene no sea una guerra de la OTAN con Rusia. De todas formas los rusos ya han hecho pedazos intentos de intervención militar en su nación, realizadas por Napoleón Bonaparte, por los franceses y aliados, y de Hitler, por los alemanes y aliados. Ambos fueron derrotados estrepitosamente. Lo que sí se debe advertir es la continuación de las acciones bélicas.

Por qué no dejan que cada país solucione sus problemas a su manera. Por qué esa desestabilización, que al final de cuentas lleva un interés político con mensaje más allá de la zona de los conflictos. Porque ahí está el control del petróleo, y al controlar la distribución y comercialización del petróleo están haciendo quebrar a países que son petroleros, pero que son pobres y tienen gran dependencia del oro negro.

Esa locura de la guerra, no respeta a niños y mujeres, y a quiénes beneficia es a unos pocos. Beneficia única y exclusivamente a los fabricantes de armas. Eso no beneficia a los niños de El Salvador que viven en las comunidades más pobres y que necesitan buenas medicinas para sobrevivir, y que necesitan ir a la escuela a recibir buena educación, en condiciones saludables, en condiciones propicias para su desarrollo y por ende para el desarrollo de su país cuando sean adultos.

Allá no se piensa en la niñez. Se habla de fin a la violencia, pero lo que menos se observa es eso. Realizan sus reuniones de palacio analizando a quién bombardear. Por qué no se reúnen para llevar alimentos a las familias pobres de África, por qué no dicen: vamos ayudar a las familias pobres de Centroamérica, que son unos cuantos millones.

Disculpen, pero las guerras solo sirven para destruir,  para crear condiciones favorables para el comercio de armas, para quitar vidas y no para crear vidas, y para generar pobreza, por eso nunca estaré de acuerdo con estas.

Es mejor vivir en paz, donde los ciudadanos luchen por los cambios sociales, políticos y económicos en sus respectivos países.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación.

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