El Salvador: los partidos políticos deben ser propositivos

By on 17 febrero, 2016
Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Los partidos políticos de El Salvador deben cambiar su forma de actuar, es decir, en lugar de ser generadores de confrontación, deben ser propositivos para sacar adelante al país ante tanta alta crisis económica, problemas de violencia, salud, educación, y sequías que ponen en peligro la situación alimentaria de la población, entre otros problemas.

Si nos remontamos a varias décadas atrás, El Salvador era escenario de luchas por alcanzar el poder político y económico de la nación, entre conservadores y liberales. A raíz de esos enfrentamientos ideológicos ha habido en esta patria tantas y tantas muertes, muchas de ellas injustas, de personas que solamente eran utilizadas, por uno y otro bando.

Durante el siglo XX los partidos políticos creados por el poder económico para mantener sus políticas en favor de las minorías, llegaron incluso a ser generadores de violencia y odio y confrontación. Todo por las disputadas del poder, todo por optar al beneficio económico del Estado.

Incluso algunos partidos políticos fueron instrumentos entregados a manos de militares cuando las cosas se les salían de control, y así hubo masacres en 1932, antes de 1932 y después de 1932. Los militares con luz verde del poder económico llegaron a ser generadores de violencia y trataron de sofocar cada foco de protesta, con represión y a fuerza de golpes y balas.

Pero de 1981 hubo devolución de balas desde el otro lado. Hasta que llegaron a la firma de los Acuerdos de Paz en 1992.

A partir de ahí cambiaron muchas cosas, incluso la forma de hacer política. Y cambiaron hacia formas positivas de hacer política, hacia eso que muchos llaman “democracia”.

El FMLN, una organización formada para hacer la guerra civil, se convierte en partido político que representa a una buena parte de la población.

Antes gobernaba el PCN, y hacían elecciones, pero no respetaban los resultados y hacían fraudes y fraudes. Y en 1984 llegó la Democracia Cristiana al gobierno, como una forma mediadora para buscar la derrota del FMLN a través de un gobierno democrático. Hay mucha gente que considera que las elecciones de 1984 fueron ganadas por el Mayor Roberto d’Aubuisson, el fundador de ARENA, el “niño de oro”, como le decían en la campaña electoral, por la supuesta millonaria inversión en su respaldo; pero el presidente fue el Ingeniero José Napoleón Duarte. Y aún con la DC en el gobierno, no en el poder, las masacres y los hechos de violaciones a los derechos humanos continuaron llegando. Eso era una mala forma de hacer política, es decir, atropellar a aquel solo por el hecho de no creer en su ideología política.

De 1988 a 1991, se libraron grandes batallas políticas. La primera liderada por ANEP, la cabeza directriz del partido ARENA, con grandes protestas e impresionantes paros empresariales, con cierres de negocios, comercio paralizado, que presionaba la caída del gobierno de Duarte. Y si hay que decirlo: Duarte, muy delgado, estaba enfermo de cáncer ya para el final de su mandato. Y en el congreso se escuchaban discursos llenos de fuego verbal, con expresiones de que “a quién no se le escapa un tiro”, o “si robé robé, pero nunca me he manchado las manos de sangre”.

ARENA desgastaba al original PDC a fuerza de acusaciones de corrupción. Pero mire, después de que ARENA ganó la presidencia de la república con el ex presidente Alfredo Cristiani (el nuevo niño de oro, en medio de la campaña), la gente pensaba que no alcanzarían las cárceles para encerrar a todos los pedecistas corruptos. Y vea, el más sonado caso de corrupción solamente fue el Luis López Cerón del MOP y la tan llevada y traída Carretera de Oro, de 37 millones de colones, que no se hizo porque los fondos no se supo qué se hicieron. Al final López Cerón fue liberado de cargos por una Cámara de lo Penal, junto a otros acusados. Lejos de eso el partido ARENA ya en el gobierno y con el poder, poco a poco fueron cayendo en hechos de corrupción y algunos de sus miembros fueron desapareciendo, bajo cargos de corrupción que nunca fueron juzgados. Esos casos le fueron haciendo daño político al partido ARENA, además de la división interna, porque perdieron apoyos y resultaron derrotados contra todo pronóstico en 2009, ante el FMLN y su candidato Mauricio Funes. Y luego se repite la misma situación y ARENA vuelve a salir derrotada por el FMLN con Salvador Sánchez Cerén en 2014.

Desde la firma de los Acuerdos de Paz en 1992, se llevan importantes cambios en el accionar de los partidos políticos en El Salvador.

Cuando competían la UNO contra el PCN en la década de los 70’s, la fórmula era el impulso de la violencia, sobre todo de parte del partido gobernante, y hubo pérdidas humanas en esos conflictos políticos.

Cuando competían PDC con ARENA había fuertes y graves confrontaciones que terminaron muchas veces en batallas campales como la que se vivió en el ITCA.

Pero poco a poco los mismos correligionarios de los partidos se han ido dando cuenta que no les conviene caer en actos de violencia porque los políticos sean de izquierdas y derechas se estrechan las manos en el congreso o en los hoteles donde coinciden. Entonces la gente piensa: ¿No vale la pena estarse peleando con los otros, porque los de arriba son buenos amigos?

Y los enfrentamientos personales entre correligionarios políticos han disminuido. Eso es bueno.

Y además ha cambiando para bien que hayan altos niveles de transparencia en el manejo de los fondos públicos. No como antes que era prohibido conocer cómo se manejaban los fondos del Estado. Si hay indicios de corrupción, es bueno que los representantes de los distintos sectores presenten las denuncias formales ante las autoridades judiciales correspondientes, para que haya un combate frontal a la corrupción.

Ahora, también es necesario que los partidos políticos cambien su estrategia de mantener al país en un conflicto político permanente, que en nada le ayuda a la gente pobre, a la gente trabajadora, que solamente necesitan un ambiente de paz y tranquilidad.

Los partidos políticos deben ser propositivos de cosas que beneficien al país, y no ser generadores de políticas que metan en problemas a la nación, más de los que ya tiene.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *