Los salvadoreños deberíamos cambiar nuestra actitud

By on 26 febrero, 2016
Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Por Raúl Méndez

San Salvador 26-2-2016.- Realmente lo salvadoreños deberíamos cambiar nuestra actitud y modificar nuestra orientación hacia el desarrollo de la sociedad, con el fin de buscar mejoras para todos y para que todos vivamos –no solamente felices- sino con nuestros sueños realizados en un buen porcentaje.

Ante todo debemos cambiar la forma de pensar y de actuar, la cual todavía se desarrolla en El Salvador, como en una sociedad esclavista o feudalista. Aquí todavía se piensa en que se debe quedar bien con aquel que sostiene el poder económico y rendirle pleitesía –como si fuera un rey-  a pesar que impulse políticas para beneficios de unos pocos. Prueba de ello es que las comunidades pobres se alegran con recibir una camiseta con una fotografía de un político en la parte frontal, cada vez que hay una elección de funcionarios. Además algunos miran como normal el hecho de que se le aumente los impuestos a la leche y se le bajen esos impuestos al alcohol. Al tener una política de ese tipo, desde luego tendremos niños más desnutridos, pero las cantinas se mantienen repletas de bolos. Ahí está la ganancia de unos pocos.

No se trata de que las comunidades se alegren o reciban una oportunidad de laborar cuando se viene cada campaña electoral. Se trata de que todo el tiempo haya oportunidades de trabajo para el pueblo, con remuneraciones que satisfagan las necesidades de las personas.

Se trata de que haya oportunidades en Educación. Primero es bueno que la educación pública sea gratuita. Luego es bueno que los niños reciban un alimento en las escuelas, pero que lo reciban a tiempo. Muchos niños pobres que llegan al salón de clases, a veces no han comido. Hay niños que probablemente molesten más en el aula o no pongan atención, por el hecho de tener hambre. Esto que estoy diciendo no es nada nuevo. Y más de algún maestro de buen corazón se habrá sacado de la bolsa un pan, para darle a un alumno, lo cual es un gesto humanitario envidiable. Porque a palos, la educación sirve de muy poco.

Se trata de que en educación los maestros deben cumplir a cabalidad con su rol de enseñar, y de cumplir el programa que les traza el Ministerio de Educación para cada año lectivo. Y se trata también de que los padres de familia se preocupen por sus hijos, que los protejan con alimentación y los otros derechos humanitarios que les respaldan. Un padre de familia debe saber que su obligación no es solamente ir a dejar a su hijo a la escuela y ay que vea como sale. No, se trata de que un padre debe saber cómo se comporta su hijo en la escuela para orientarlo, ayudarlo y corregirlo en el hogar. Desde luego que desde el punto de vista de conducta no se puede achacar al maestro la forma de actuar de los alumnos, porque eso depende de la educación recibida en el hogar.

Los salvadoreños debemos ir cambiando poco a poco nuestras formas de pensar y actuar que nos causan daño. Uno de esos cambios debe ir orientado a dejar atrás los compadrazgos. En los últimos cuarenta años he conocido un sistema en la sociedad salvadoreña que se ha manejado con algunas personas que opinan de esta forma: “mira yo puedo acceder a ese trabajo o a ese cargo porque ahí está mi chero. Yo sé que no lleno los requisitos para ese trabajo, pero ahí tengo un compadre que me puede echar el hombro. Tengo un chero en ese lugar que me puede ayudar a conseguir ese trabajo. No vez que nos echamos los tapis los fines de semana. Bueno el amigo que tengo en tal institución me debe ayudar, porque yo le ayudé en la campaña electoral”. Cosas.

Y en cierta manera, las amistades tienen mucho que ver para poder conseguir un empleo. Pero cuando se trata de empleos en instituciones públicas como en Educación, se debería ser muy cuidadosos a la hora de la selección, porque está en juego la educación de los futuros miembros de la sociedad salvadoreña. Y si se piensa para el área de salud, lo mismo. Pero en el caso de la Educación, si los alumnos reciben una educación adecuada, serán buenos elementos dentro de la sociedad, pero si el maestro no les enseña nada durante todo el año, tendremos unos elementos menos preparados para su etapa de adultos en la sociedad.

Todos debemos ir cambiando un poco aunque sea. No ser como aquel que dice: “yo voy a trabajar con ganas cuando mi partido gane la presidencia. Y cuando su partido gana la presidencia sigue trabajando a desgano, y cuando le recuerdan lo que decía antes, este afirma ahora: nombre si yo estoy cansado de tantos años de trabajar, tanto que me he fregado”. Todo servidor público debe ser responsable y cumplir a cabalidad con sus asignaciones.

Los mayores problemas del país están en la economía, seguridad, educación y salud. Tenemos una seguridad complicada en este momento, pero para eso están las autoridades de gobierno para buscar las soluciones que consideren pertinentes.

Aunque no se trata de dejar solo al gobierno, debe haber participación de los diferentes sectores.

A nivel político no pretendo que la derecha y la izquierda lleguen y se abracen y convivan en una forma fraternal hasta que los tiempos los separen. No es posible. Aunque de hecho sus relaciones han mejorado mucho. Antes se mataban unos a otros. Sí debo enfatizar que ambas representaciones políticas deberían unirse y alcanzar acuerdos de país. Acuerdos no solo para aprobar algunas leyes como lo han hecho hasta ahora, sino para orientar al país hacia una convivencia, productividad y desarrollo sostenible que le brinde beneficios a ese pueblo que está cansado de tanto debate estéril.

Son los políticos los que deberían buscar esos acuerdos garantizando condiciones para mejores oportunidades de empleos, para impulsar nuevas formas de producción ante las sequías que se vienen, producto de fenómenos naturales, y garantizar medicinas en los hospitales nacionales, con controles especiales para evitar que se las roben también. Los políticos deberían unificar criterios y orientar a sus comunidades, a sus correligionarios, a sus seguidores para que ayuden a reforestar las cuencas de los ríos, que ayuden a la recuperación del Medio Ambiente en los cuatro puntos cardinales, en una acción nacional completa, bajo la dirección del Ministerio del Medio Ambiente, o bajo la dirección de un ente mixto creado especialmente para tal efecto. El Salvador es un país que está quedando gravemente erosionado y lleno de infertilidad, y eso debería preocuparles. Deberíamos educar mejor a nuestros alumnos para tener una sociedad más calificada y responsable, no sólo desde el aula, sino desde el hogar.

Realmente si cambiáramos un poco la forma de pensar y actuar más responsablemente, los salvadoreños estaríamos mejor.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación. Atentamente: raumendez@yahoo.com

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