Primera biblioteca municipal de San Salvador será inaugurada 16 de diciembre

By on 13 diciembre, 2016
El alcalde Bukele dice que la primera biblioteca municipal de San Salvador será moderna y con 6 mil libros nuevos para iniciar.

El alcalde Bukele dice que la primera biblioteca municipal de San Salvador será moderna y con 6 mil libros nuevos para iniciar.

El alcalde Nayib Bukele abrirá las puertas de la Primera Biblioteca Municipal en la Historia de San Salvador, el viernes 16 de diciembre, según lo anunciara este martes 13.

La biblioteca estará en el nuevo y moderno Mercado Municipal Cuscatlán, que está ubicado en la 25 Avenida Sur, ex ventas de llantas Michellin, cerca del Parque Cuscatlán, que será inaugurado también el viernes 16 de diciembre a las 7:00 de la noche por el alcalde Bukele.

Bukele no ex explica por qué motivo en más de cien años los alcaldes no crearon una biblioteca municipal, que esté al servicio de los ciudadanos capitalinos.

“Va ser la primera biblioteca, y no una biblioteca de consulta, o una biblioteca de archivo, sino una verdadera biblioteca de lectura, en donde vamos a tener una biblioteca de primer mundo”, adelanta el alcalde.

La nueva biblioteca municipal tendrá paredes de cristal, con aire acondicionado, con wi fi de 10 megas, con más de 40 computadoras gratis para los usuarios.

Se espera que en un inicio tenga en sus existencias más de 6 mil libros de primera calidad.

“Tenemos todo lo que alguien pudiera buscar en una biblioteca de primera mundo, así como una biblioteca de Europa o una biblioteca de los Estados Unidos”,  aseguró.

One Comment

  1. Teresa González

    12 enero, 2017 at 8:31 am

    Buenas días, le envío este poema de tan memorable fecha, si es de su consideración tomarlo en cuenta entre sus publicaciones, le agradezco de todo corazón. Atentamente, Teresa González.

    ACUERDOS DE PAZ

    (16 de enero 1992-2017)

    ¡Seductora tierra mía!

    que por las noches

    te bañas de rocío

    y perfumas tu cuerpo

    con el aroma de flores nocturnales…

    para ruborizar tus mejillas

    con matutinas miradas del sol.

    ¡Oh pueblo valiente!

    que bendecidas están tus calles,

    tu tierra, tu gente

    y

    ese

    trópico de tus campos

    que enloquece de sol.

    ¡Quién diría!

    ¡Tierra mía!

    que un día el mal

    habitó en el corazón de tus huéspedes,

    calcinando ferozmente

    tu lozanía virginal…

    Y tú,

    con tu desnudo cuerpo,

    abrigaste destrozada

    a miles de hombres y mujeres

    que ofrendaron su vida

    por aquello

    que creyeron justo…

    Entonces,

    igual que indios mal heridos

    lloraron tus cerros…

    Y

    gimió

    de

    dolor

    la

    Tierra…

    El sabor del silencio

    estremeció a tu gente

    cuando en el aire resonaban

    rafagueantes carcajadas

    del caos de la muerte.

    ¡Los cuzcatlecos enfurecidos

    ahogaban un desgarrador

    y clandestino rugido!,

    mezcla de dolor, rabia y venganza…

    La tierra, la gente, los animales,

    la vegetación… ¡todo!

    moría lentamente.

    El cielo se nubló de tristeza

    y la gente

    dejó su vida en manos de Dios…

    ¡Pero…

    la madre Naturaleza

    no quería beber ya más sangre!

    Y…

    con sus pies descalzos,

    cual india mestiza,

    tomó entre sus manos

    el corazón mal herido

    de El salvador,

    y con ojos de clemencia y piedad,

    se lo mostró al Creador.

    Una pausa…

    en el bullicio de las metrallas.

    Un diálogo.

    Una apelación al amor.

    Una zozobrante espera…

    ¡Mágicamente!,

    el cielo comenzó a derramar

    manantiales de cordura

    que logró penetrar el alma herida

    de todo un pueblo,

    e hizo germinar

    en cada corazón

    el perdón.

    ¡Súbitamente!

    ¡Mil novecientas noventa y dos!

    palomas blancas

    surcaron el firmamento,

    llevando en su pico

    un milagro que rezaba a los cuatro vientos:

    ¡Vivan los Acuerdos de Paz!…

    Y…

    aquel dieciséis de enero

    se alocaron las almas

    y cantaron las flores,

    los ríos, las piedras y el mar;

    desplegándose de nuevo

    tu potencial natural

    que otra vez

    se lució en tus campos,

    en tu gente, en tu esfuerzo…

    ¡Oh, pueblo de bellezas…

    que al ritmo de la paz

    has alcanzado

    dos décadas y la mitad

    desbordantes de amor y prosperidad!

    ¡Por eso pueblo mío:

    te ofrezco mi vida

    y el fogoso esfuerzo

    que circula por mi sangre indígena!,

    para forjar juntos

    ese exquisito terrón de progreso

    que embriagó de inspiración

    mi alma bohemia

    que orgullosa

    hoy eleva al viento

    estos humildes versos,

    ¡y grita incesantemente!:

    ¡Viva la Paz! ¡Viva el Amor!

    ¡Viva mi heroica Patria!

    ¡El Salvador!…

    ©Teresa González

    (Poema ganador en Certamen de Poesía de Maestros de El Salvador. Editado)

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