Como dijo “Cayo”, la historia de Arcadio que murió trágicamente

By on 15 diciembre, 2016
Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Raúl Méndez, periodista salvadoreño.

Por Raúl Méndez

MIS HISTORIAS PREFERIDAS.- Cayo siempre se manejaba el dicho aquel de “el bolado”, palabras incorporadas casi en todas sus conversaciones con los muchachos, cuando iban a las cortas de café, cuando iban al río, cuando iban al pueblo o simplemente cuando andaban trabajando en los potreros.

Un día Cayo dijo en medio de una concentración de muchachada: “a yo me gusta mucho el modo de las hijas de don Chon”.

¿Y por qué Cayó? Le preguntaron.

Porque ellas no son “argollosas”.

¡Ay Dios! Esa expresión fue suficiente para que los muchachos que andaban cortando café y estaban escuchando la plática, se “murieran” de la risa. Y a cada rato se acordaban y decían: “Como dijo Cayo”, “Como dijo Cayo”, y se burlaban. Y esa situación ya lo tenía “medio tibio” a Cayo, ya lo tenía –como- cansado.

Un día Cayo de ver aquello, se paró en seco y le dijo a todo el grupo de muchachos cortadores: “ustedes mucho le dan a ese bolado hombre”.

Cayo estaba molesto, pero tampoco había llegado a un nivel de cólera como para agarrarse a los golpes con los risueños.

Cayo se jué

Pobrecito Arcadio, sus amigos lo conocían por “Cayo”, era un hombre humilde. Era el lechero, corralero de la hacienda, acarreaba la leche en las bestias, desde la hacienda del caserío hasta la plaza grande de Sonsonate.

La fortuna no le acompañó hasta el final. Un día regresaba con su bestia dejar la leche en Sonsonate. El río de La Barranca era un río traicionero. Como baja en un gran callejón, en una gran barranca pues, a cualquiera que fuera pasando allá en el fondo se lo llevaba rumbo a la costa. Y ese día, Cayo en lo oscurito creyó que el río estaba pacho y no se dio cuenta que venía la creciente pa bajo. Y mire la correntada se lo arrastró, la repunta se lo llevó. Su cuerpo delgado, pequeño y negrito fue encontrado río abajo, bastante maltrecho el probecito. Cayo se jué.

Su tía, la Señora María, la viejita refajada, sentía que el aire le faltaba al ver a su hijo inmóvil y del color de los palos secos. Ella solamente dijo: a malaya mijo. Te juiste. Vos que me traibas bolados pa comer.

Aquella pobre mujer estaba llena de amargo sentimiento por la partida inesperada de Cayo. Al poco tiempo ella también dio el paso definitivo. Creo que se habrán juntado con Cayo, por ahí, en algún lugar del cielo, porque dicen que eran buenos pues.

Pero después de añales de muerto, Cayo sigue siendo recordado con la expresión: “Como dijo Cayo”: “el bolado es…”

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación. Para contactos: raumendez@yahoo.com

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *