CRÓNICA DE LA HIGUERA (Al Che, comandante amigo)

By on 23 diciembre, 2016
Tirso Canales, escritor salvadoreño.

Tirso Canales, escritor salvadoreño.

Fantasmario

(Una luciérnaga contra el oscurantismo)

Tirso Canales

 

CRÓNICA DE LA HIGUERA
(Al Che, comandante amigo)

Llegaron precedidos de leyendas hermosas que arrastraron la historia
cuesta arriba
Con sus relampagueantes cinturones atados hicieron su llegada
bajo un desasosiego de ladridos
Con instrumentos que aún tienen calidad de secretos humanos
encantaron
y fueron deshaciendo su tesoro
Lo que su amor no pudo levantar
su voluntad armada lo echó al cielo
Lo que no hizo la sangre encabritada
a estampida lo abrió su puntería
Lo que otros no defienden lo defendieron ellos

Señalados con el sol de los que sufren vinieron casi exangües
con su morral cruzado
Golpe a golpe su cabello
de andar desesperados buscando al hombre nuevo se les regó en la cara
En las noches azules de Bolivia
mientras sus corazones hacían  hielo sus dientes a zancadas libraron
las batallas
Los guerrilleros miran con los dedos cuando sus ojos lloran
Bajo de sus pisadas irrumpió el sobresalto

igual que las semillas hacedoras de pan
Desde la cordillera por hoy se despidieron
no sin dejarnos antes su corazón caliente como un horno
Nosotros les dijimos, buena suerte
De México a Brasil vimos partir sus hombros su barba su sombrero

Ni aún en el tiempo hondo variarían sus cuerpos de medida
Un frío cenagoso nos enrolló los pies
Con esfuerzos preciosos dignos de mejor causa volvimos al hogar
de sangre blanca
En nuestra silla con forma de tortuga acomodamos todos los complejos
Decidimos
que era una pena hidalga
y empezamos jalando el mismo ovillo
hasta encontrar razones de “patriota”
“Ese era un craso error, mejor se espera”
Un galope de búfalos y pumas rebañó mi cabeza. Humeaba mi café
recién servido
Formaba hilillos tenues mi cigarro
¡Estoy ansioso de que acabe pronto la sociedad burguesa!
Grita el ropavejero:
¡”se compra zapato viejo de nombre”!

1967

TIRSO CANALES.

Bájelo en  http://www.tirsocanales.com/ Fidel.html

SCHAFIK MARXISTA DE LEYENDA

Tirso Canales

                            -I-

Con el compañero Schafik, debimos haber hablado más

pudimos haberle planteado más cuestiones

de esta guerra inconclusa.

Jamás imaginamos

que al cabo de estos años de mucha hipocresía

lamentaríamos tanto

no seguir avanzando

no ir más adelante.

Para Schafik, un revolucionario

mide su alrededor con triunfos reales

y es para elaborar nuevas ideas

de ideología fresca… bien sentida.

-II-

Del presente nos llega “un frente frío”:

es todo lo que hoy queda

de aquel frente que ardía

del que ardía

en los tiempos nublados, hondos, caniculares

en que uno estaba triste

y repensaba cosas revolucionarias

en espacios antiguos

con personas queridas

que no están en la pista resbalosa

de la lluvia de ahora…

Aquéllos eran días negros traicionaba:

sin embargo, la luz no

era la plenitud de la leyenda

que hoy sigue siendo ayer…

Aquellos viejos tiempos

en la memoria

están agazapados

como criaturas hechas de ceniza

sobre un poema herido, de sentimiento atroz

sin llenar el vacio

del corazón adentro

como novenas olas reventando las rocas

del recuerdo…

Hablo de aquéllas novedades:

de aquel grande talento, camaradas,

signos nuevos de un tiempo alborozado

que levantó banderas, y albeó con entusiasmo…

 

                                   -III-

“¿Qué hubo Turco?”, y Schafik que llegaba saludando…

Venía para impartir la charla que había convocado la AEU,

o sean los comunistas de la UES.

Con su pesado carterón café lleno de libros, llegó Schafik…

Lo colocó en el piso

A un lado del pupitre, en el aula número uno de Derecho…

Después del intercambio de saludos y “¡holas!”,

Schafik empezó a hablar

de las seis de la tarde en adelante. Estudiantes, amigos

y obreros conocidos:

Mario Flores Macal, Rafael Aguiñada, Chepito, Beto López…

Todos están atentos. “Preguntas al final”, Habían dicho.

Según, El Chele Escoto,

“aquel muchacho de gracia natural

con la desgracia de ser un estudiante pobre con ojos amarillos”

Schafik seguía hablando

“bien largo y bien tendido”…

Para el cariño de sus compañeros,

“El Turco”, o “Turquestán”, sabía y entendía mucho. “Ya lo vas a escuchar,

poné atención”.

Había vuelto de Chile de estudiar derecho

y era buen marxista: activo, entusiasmado, inquieto como pocos.

Con papeles variados, en tiras de colores

había marcado los tomos de El Capital de Marx.

En medio sostenía las hojas marcadas con apuntes.

Eran tres tomos

cubierta anaranjada: la famosa edición

del Fondo de Cultura Económica, de México.

Con un prólogo denso

del Maestro, Jesús Silva Herzog. Leer aquellos libros

“le paraba el pelo a los burgueses tarados”:

era en El Salvador,

la nueva escena de la Universidad.

                            -IV-

Requería talento: ¡Si que fuiste talentos, queridos camaradas!

-¿Cuánto duró “el discurso de la época?”

Así calificó, Mario Moreira, la charla de Schafik,

que enfatizaba la historia de la lucha…

¿A qué hora finalizó de hablar “El Turco”?

Para tu información, aún no ha terminado,

decía Charrier, a los de afuera,

que no lograron entrar al aula uno

por mucha concurrencia…

“El Turco” está sentando cátedra”… “Esta bueno”…

“Ya terminó de hablar

de cuando el hombre

era polvo en el cosmos”,

y pronto entrará en el tema de la charla:

“El trabajo asalariado en el  capitalismo dependiente”.

Schafik, en el centro del aula número uno

balanceaba los brazos extendidos: “clavaba” en el vacío,

allá metía clavos con realismo, igual que un carpintero,

quería hacer notar

ni más ni menos

el desgaste de energía de los trabajadores…

“Un hombre puede estar aquí saltando todo el día

sudando hasta morir, y señalaba el suelo,

y ese desgaste de energía, no es fuerza de trabajo que se explota”.

“No realiza un esfuerzo que se venda”, “Tampoco crea riqueza”…

“No fabrica un articulo

que vaya a confrontar en el mercado

el valor del trabajo que posee,

frente a una multitud de mercancías

que llegan de otras explotaciones al mercado”

 

                                   -V-

Los estudiantes y obreros

muy bien impresionados aplaudieron.

Luego hicieron preguntas.  A Schafik le gustaba que le preguntaran,

se extendía en las explicaciones… El era detallista…

Dos veces se tocó la cajetilla roja de cigarrillos “Víctor”

en la bolsa de pecho…

En medio del barullo del público que se acercó para felicitarlo,

no se fumó un cigarro…

Los cigarrillos “Víctor” eran de tabaco rubio, “Burley, Virginia”,

cuando uno los fumaba

el olor pegajoso se sentía de lejos…

Schafik, iba saliendo con sus libros bajo el brazo

y todavía en las gradas de Derecho,

los compañeros seguían preguntando…

Así fue aquel instante:

uno entre millones,

que hicieron a Schafik, marxista de leyenda…

 

El Salvador, Diciembre 2011

CAMARADA KARL MARX
(Dedicado al Comandante Hugo Chávez, con un Saludo Revolucionario)

Querido Camarada, Viejo Hermano, Karl Marx,
Te saludo
con el sol verdioro del invierno,
y te abrazo
con la lluvia de estrellas de un país
que tiende su hermosura en el lomo de un cerro.
Hace ya 60 años
que conocí tu genio
estabas describiendo en la Neue Rheinische Zeitung
las protestas de los campesinos del valle del Mosela
por la tala furtiva de los bosques
y el robo de la tierra.
Después
te hiciste anatomista de la sociedad civil
corrigiendo la dialéctica de Hegel y su filosofía
y engrasando la rueda “del espiritu humano”
coronado en la testa del Keiser de Germania.
Con el pasar del tiempo
nos demostraste a todos y a todas
tu genial ecuación
de qué jornada laboral de trabajo asalariado, más capital
es igual a plusvalía
o sea el trabajo no pagado al obrero.
Aprendimos contigo que aquellas categorías
de la economía política, no eran palabras sueltas
sino el veneno puro del fetiche de la mercancía
que de día y de noche
intoxica el cerebro dormido de la clase obrera
del capitalismo.
En el siglo XIX,
el comunismo, era un fantasma que recorría Europa;
ahora, en el XXI,
le decimos,
¡Bienvenido a todo el mundo en lucha,
querido Camarada!

El Salvador 2012

TIRSO CANALES

 

¡TODOS SOMOS LENIN!

No puedo imaginarme a este mundo ni a otros
sin el motor marxista-leninista de mil caballos rojos
circulando el cerebro de la clase obrera,
a lo largo de la sociedad moderna
como denominaron, Marx y Engels, al capitalismo…

Andar en el camino cuesta arriba en la historia, sin brújula segura,
jornada tras jornada
sin haber sabido, que Marx, Engels, Fidel y el Comandante Chávez,
hace siglos interpretaron las demandas de las multitudes
que repetían “¡todos somos Lenin!”…

En Manchester pelearon
contra la jornada de trabajo de 15 horas diarias,
y se convirtieron en fuego prometeico cayendo desde el cielo
para encender la mente de los trabajadores…

Eran toda una tropa de relámpagos, adelantados de Occidente hacia Oriente
y cruzaron Europa
en el tren de Finlandia, rumbo a San Petersburgo
para inaugurar la época del Comunismo en la tierra de los Bolcheviques…

Aquellos eran tiempos de la Iskra leninista que transformaba todo:
desde los marineros del Báltico al Potemkin, y al célebre cañón del  buque Aurora.

La crónica insurgente de 1917
fue narrada por el Camarada John Reed, en su  epopeya,
Diez Días que Conmovieron al Mundo,
y se volvieron siglos que siguen conmoviendo
con su realismo heroico en todos los países…

El Salvador, 2016
Tirso Canales.

 

LENIN, FIDEL Y CHAVEZ EN EL PALACIO SMOLNY

Lenin en el Palacio Smolny colocaba alfileres de luceros
sobre un mapa de aldeas liberadas
por la Caballería Roja de Chapáiev…

Eran las noches blancas del mismo mundo ruso, del que habló Dostoiesvki…
Nicolai Ostrovsky navegaba sobre el rio Neva,
mientras  que su poesía escalaba las paredes oscuras
de las catedrales de San Petersburgo…
En ellas penduleaba el ingenio de Bastián, inquebrantable
como el coraje de los Bolcheviques que asaltaron el Palacio de Invierno…

Fidel y Hugo Chávez, Camaradas, de la intrépida estirpe leninista:
sembradores de esfuerzos, ejemplos y semillas…
en el minuto exacto de las insurrecciones…

En el momento menos esperado rompieron las reglas de la historia,
levantando los granados pensamientos de Vladimir Ilich,
entre las juventudes de los nuevos caminos
que hicieron sonar los himnos victoriosos de las revoluciones
de nuestro enorme tiempo
en las ciudades cibernéticas de multánimes pasos estelares…

Ustedes nos mostraron las grandes avenidas con hermosas banderas
llevadas por multitudes admiradas en las fotografías,
que multiplican su poder en las redes sociales con ideologías habidas y por haber,
entre represiones y golpes de talleres y fábricas
o en cualquier rinconada, huérfana de amor y rebeldía…

Lenin, Fidel y Chávez Campeonísimos genios solidarios de las liberaciones:
Comunistas completos, sencillos, necesarios…
¡gracias por ser el agua para nuestra conciencia!

El Salvador 2016
Tirso Canales.

Baje libros de mi página web:  www.tirsocanales.com

NOTA: Tirso Canales: Nació en San Salvador, el 26 de marzo de 1931. Tirso Canales, cultiva, la poesía, el cuento, ensayo, teatro y la crítica literaria. Además de haber viajado por varios países, ha sido articulista de El Diario Colatino, El Salvador; Director de la Editorial Universitaria, Universidad de El Salvador, 1987, y ahora, 2 de abril de 2012, inicia la publicación de su fantasmario en el diario digital WWW.ELSALVADORNOTICIAS.NET Como poeta, “cultiva preferentemente el tema social que deriva a lo político”. Entre su obra publicada se cuenta: Lluvia en el viento, (poesía, San Salvador, 1959); Los Ataúdes, (pieza teatral escrita en colaboración con Napoleón Rodríguez Ruiz h., revista Universitaria, San Salvador, 1963); El Artista y la Contradicción fundamental de la época, (ensayo, San Salvador, 1966); Crónicas de las higueras y otros poemas, ((poesía, San Salvador, 1970); Cien años de Poesía Salvadoreña: 1800-1900, en colaboración con Rafael Góchez Sosa, San Salvador, 1978; De aquí en adelante (Libro colectivo), San Salvador, 1967; poetas jóvenes de El Salvador (colectivo), San Salvador, 1960. Parte de su obra se encuentra en revistas como: Cultura del Ministerio de Educación de El Salvador y Revista La Universidad de la Universidad de El Salvador. 

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