POEMA: ACUERDOS DE PAZ

By on 12 enero, 2017

El Salvador celebra este 16 de enero de 2017, el 25 Aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a la guerra civil.

Este jueves 12 de enero nos ha llegado una colaboración importante a nuestra mesa de Redacción, con un poema escrito por Teresa González, relacionado con los Acuerdos de Paz en El Salvador.

La muestra cultural nos llega a cuatro días de cumplirse el 25 Aniversario de la Firma de esos Acuerdos de Paz, que pusieron fin a un conflicto armado de más de 10 años, que dejó más de 75 mil muertos.

“Buenas días, le envío este poema de tan memorable fecha, si es de su consideración tomarlo en cuenta entre sus publicaciones, les agradezco de todo corazón. Atentamente, Teresa González”, afirma en su nota la artista.

Como un reconocimiento a esa noble tarea por el bien cultural del país, de esas palabras que nacen desde lo más profundo del corazón, a continuación publicamos el poema en su totalidad.

ACUERDOS DE PAZ

(16 de enero 1992-2017)

¡Seductora tierra mía!

que por las noches

te bañas de rocío

y perfumas tu cuerpo

con el aroma de flores nocturnales…

para ruborizar tus mejillas

con matutinas miradas del sol.

¡Oh pueblo valiente!

que bendecidas están tus calles,

tu tierra, tu gente

y

ese

trópico de tus campos

que enloquece de sol.

¡Quién diría!

¡Tierra mía!

que un día el mal

habitó en el corazón de tus huéspedes,

calcinando ferozmente

tu lozanía virginal…

Y tú,

con tu desnudo cuerpo,

abrigaste destrozada

a miles de hombres y mujeres

que ofrendaron su vida

por aquello

que creyeron justo…

Entonces,

igual que indios mal heridos

lloraron tus cerros…

Y

gimió

de

dolor

la

Tierra…

El sabor del silencio

estremeció a tu gente

cuando en el aire resonaban

rafagueantes carcajadas

del caos de la muerte.

¡Los cuzcatlecos enfurecidos

ahogaban un desgarrador

y clandestino rugido!,

mezcla de dolor, rabia y venganza…

La tierra, la gente, los animales,

la vegetación… ¡todo!

moría lentamente.

El cielo se nubló de tristeza

y la gente

dejó su vida en manos de Dios…

¡Pero…

la madre Naturaleza

no quería beber ya más sangre!

Y…

con sus pies descalzos,

cual india mestiza,

tomó entre sus manos

el corazón mal herido

de El salvador,

y con ojos de clemencia y piedad,

se lo mostró al Creador.

Una pausa…

en el bullicio de las metrallas.

Un diálogo.

Una apelación al amor.

Una zozobrante espera…

¡Mágicamente!,

el cielo comenzó a derramar

manantiales de cordura

que logró penetrar el alma herida

de todo un pueblo,

e hizo germinar

en cada corazón

el perdón.

¡Súbitamente!

¡Mil novecientas noventa y dos!

palomas blancas

surcaron el firmamento,

llevando en su pico

un milagro que rezaba a los cuatro vientos:

¡Vivan los Acuerdos de Paz!…

Y…

aquel dieciséis de enero

se alocaron las almas

y cantaron las flores,

los ríos, las piedras y el mar;

desplegándose de nuevo

tu potencial natural

que otra vez

se lució en tus campos,

en tu gente, en tu esfuerzo…

¡Oh, pueblo de bellezas…

que al ritmo de la paz

has alcanzado

dos décadas y la mitad

desbordantes de amor y prosperidad!

¡Por eso pueblo mío:

te ofrezco mi vida

y el fogoso esfuerzo

que circula por mi sangre indígena!,

para forjar juntos

ese exquisito terrón de progreso

que embriagó de inspiración

mi alma bohemia

que orgullosa

hoy eleva al viento

estos humildes versos,

¡y grita incesantemente!:

¡Viva la Paz! ¡Viva el Amor!

¡Viva mi heroica Patria!

¡El Salvador!…

©Teresa González

(Poema ganador en Certamen de Poesía de Maestros de El Salvador. Editado)

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *