25 años de Acuerdos. Es mejor vivir en paz, que en guerra

By on 19 enero, 2017

Raúl Méndez, reportero salvadoreño.

Por Raúl Méndez

Opiniones. San Salvador 19-1-2017.- Este lunes 16 de enero de 2017 se ha conmemorado en El Salvador, el 25º Aniversario de la Firma de los Acuerdos de Paz, que pusieron fin a la guerra civil salvadoreña de poco más de una década, en donde las partes se enfrentaron y ensangrentaron el territorio salvadoreño, en una lucha sin cuartel.

Se dice que el conflicto civil armado fue de doce años, pero la guerra civil en sí duró poco más de 10 años, después de la declaratoria oficial por el creado Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), una organización guerrillera que se enfrentó al gobierno y la Fuerza Armada.

Podríamos decir que el conflicto duró mucho más tiempo del que se menciona. Si se toma en cuenta las primeras acciones guerrilleras, en la década de los años 70’s, que iniciaron con secuestros de empresarios y personalidades, muchas veces con el fin de obtener fondos para su accionar. Mientras por el lado del ejército y los Cuerpos de Seguridad había investigaciones, muertes y desapariciones de personas ligadas a estos grupos.

Ese conflicto fue creciendo poco a poco, hasta llegar a enfrentarse fusil contra fusil. Recuerdo que allá por 1978, los grupos armados, querían atraer más gente a sus filas. Y hubo algunas muestras esporádicas de acciones insurgentes. Llegaron a San Marcos grupos del ERP, y repartieron fusiles entre la gente que deseaba unirse a la lucha contra lo que denominaban las dictaduras militares y el dominio de las 14 familias del Poder económico del país. Fueron estas algunas de las primeras acciones, mientras el Partido Comunista debatía si seguir adelante agotando la vía electoral para llegar al Gobierno o sumarse a la vía armada, como lo habían definido otras organizaciones.

Las décadas de los 60 y los 70 fueron escenarios de muchos hechos políticos que llevaron a la convulsión al país más pequeño de la América Central, incluidos aquellos temas de supuestas victorias electorales de partidos de izquierda (llámese la UNO en 1972 y 1977), que eran sofocados con fraudes y el fusil en manos del ejército y los cuerpos de seguridad, como Guardia Nacional, Policía Hacienda, y apoyadas con organizaciones como la ORDEN. Así fueron apareciendo las masacres de campesinos y de obreros que nos llevaron hasta el escenario donde se movía Monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez, Arzobispo de San Salvador.

En esa efervescencia social y política se encontraba Romero, ahora el Beato Romero con la venia del Papa Francisco. Y Monseñor Romero se vio obligado a defender a la población que denunciaba atropellos del ejército y de cuerpos de seguridad como la temida GN. Y Romero comenzó a hacer llamados a través de sus homilías, llamados a cesar la represión contra la gente pobre, la gente que no tenía voz. Y por eso solamente se ganó el derecho de morir, fue asesinado en momentos que oficiaba una misa en la capilla del hospitalito Divina Providencia, al poniente de la colonia Miramonte.

Las protestas se sectores obreros, sindicales y campesinos crecían. Y también crecían las muestras represivas del ejército. Y las organizaciones que no hablaban en el mismo idioma sobre cómo meterse a un conflicto por fin alcanzaron un acuerdo en 1981, luego de un largo proceso de negociaciones y de accionar individual. Fue el 10 de octubre de 1980 cuando fue fundado el FMLN guerrillero (por organizaciones FPL, ERP, RN, PCS y PRTC), pro fue el 10 de enero de 1981 cuando se declara la primera ofensiva guerrillera, su acción militar coordinada; entonces fue declarada la guerra civil de forma oficial. Por eso se dice que la guerra duró poco más de una década hasta la firma de la paz en 1992. Porque también de 1991 a 1992 fue la preparación del proceso de paz, el cese del fuego y la desmovilización del FMLN.

Desde 1981 en adelante hubo accionar guerrillero, y mientras ellos mataban a gente progobiernos de turno se alegraban los miembros de la izquierda, y cuando el ejército mataba a guerrilleros o gente de izquierda, se alegraban los de derecha.

Las masacres se incrementaron. Golpe daba uno, golpe daba el otro. El FMLN volaba puentes, mataba vacas, asesinaba alcaldes, y el ejército combatía con todo a las fuerzas guerrilleras y daba muerte a sus seguidores en la ciudad y el campo, y las organizaciones clandestinas como los denominados escuadrones de la muerte también hacían su parte con saña.

Así se fueron dando hechos condenables bajo todo punto de vista humanitario, como algo que se recuerda: una mujer parecía embarazada, pero no era eso, era la cabeza de su ser querido que estaba en su vientre. O como los niños, los ancianos que murieron por el rocket lanzado desde un helicóptero, o los niños y los ancianos muertos por un tepescuintle que no alcanzó a llegar a su objetivo. Muertes injustas de la población civil.

Y así el FMLN fue creciendo en organización político-militar hasta formar unidades especializadas de combate. Fue así como en 1989 ya tenían mayor fuerza de ataque, como para sitiar la capital salvadoreña.

Y en esa ofensiva Hasta el Tope lanzada el 11 de noviembre, que realmente había iniciado el 9 de noviembre con un ataque al cuartel de la Guardia Nacional, en el sector de la Garita, quedó claro que el FMLN se había convertido en un verdadero peligro para todos, ya ni siquiera la gente de dinero, que podía pagar guardaespaldas,  estaba protegida. En esa ofensiva los guerrilleros, después de sitiar los barrios pobres en la periferia de San Salvador, se fueron a meter a las residencias de la colonia Escalón. En ese momento todavía la colonia Escalón estaba habitada por personas de dinero, aunque ya comenzaban a surgir otros lugares como la urbanización Santa Elena, que serían preferidos.

Fue triste para la gente de la Escalón observar a guerrilleros metidos en sus casas, y lo peor, tener que evacuar en medio de fieros combates.

En ese marco, el entonces presidente Alfredo Cristiani, que había prometido diálogo por la paz en el inicio de su gestión el 1 de junio de 1989, se vio forzado a acelerar el proceso hacia la pacificación, aun cuando había gente de su mismo instituto político que no estaba de acuerdo en ceder ante el FMLN. Había gente de derecha que considera que todavía espacio para vencer por medio de las armas al FMLN. Aunque la realidad estaba mostrando una posibilidad diferente. Si no habían podido derrotar al FMLN en 9 años, con millonario financiamiento de los gobiernos de Estados Unidos, ahora con ese poder de organización de las fuerzas guerrilleras, la cosa se ponía difícil

El panorama planteaba lo siguiente: si el FMLN ganaba la guerra, aplicaría su carácter socialista total y nacionalizaría las empresas privadas, y los empresarios que no estuvieran de acuerdo con ellos tendrían que abandonar el país, forzados. En cambio si se firmaba el acuerdo de paz, este garantizaría el funcionamiento del gobierno en un régimen democrático, y nadie estaría obligado a irse del país, y todos se comprometerían a convivir aun con sus diferencias irreconciliables. Y ambas partes se comprometían a respetar la Constitución de la República, que era algo muy preciado.

Y vaya que ambas partes optaron por la firma de los acuerdos de paz.

Para mí era lo más recomendable porque ya la gente pobre no pondría más muertos en ambos lados.

La firma de la paz, apoyada por la ONU, que tenía sus detractores, ni siquiera se firmó en El Salvador, sino que tuvo como escenario el Castillo de Chapultepec en México, el 16 de enero de 1992.

Con los acuerdos de paz vendría el compromiso de las partes por el respeto de los derechos humanos, y el derecho a la seguridad. Ahora hay problemas sociales, pero son de otra índole.

Por eso digo es mejor vivir en paz, es mejor tener un país donde se respeten las leyes, un país donde los derechos de los demás no sean atropellados, y para eso se han creado instituciones.

Los Acuerdos de Paz son fuertes. En el año 2009, yo creí que ARENA, el partido de gobierno por 20 años, no entregaría la presidencia al FMLN, bajo cualquier argumento, y Walter Araujo, entonces presidente del TSE pasó varios días hasta que entregó los resultados finales y el gobierno pasó al FMLN. Ahora nadie se pueda sorprender si un día ARENA o GANA se sienten en la silla mayor. Todavía estamos marcados por esos Acuerdos de Paz, y 25 años después, éstos están fuertes.

Ahora se ha planteado la posibilidad de unos segundos acuerdos de paz, y eso es muy bueno. Porque de esa manera se fortalecerán las relaciones entre los sectores de izquierda y derecha, no porque se hagan amigos, porque eso no puede ocurrir, porque los dos tienen objetivos diferentes.

Ahora de lo que la gente común y corriente debe estar clara es que los políticos de izquierda y derecha no son enemigos totalmente, porque mientras no están discutiendo temas de forma pública, en lo privado son amistosos, más de lo que se imaginan.

Yo por mi parte puedo decirles que como reportero de un gran periódico vespertino, El Diario El Mundo, hasta 1998, prefería el diálogo por la paz, antes que apostarle a la continuación de la guerra. De hecho la Comisión para la Consolidación de la Paz (COPAZ), me entregó un diploma de reconocimiento por ese periodismo en favor del diálogo y la paz.

En ese momento prefería cubrir una reunión por la paz, antes que cubrir un combate, como los que daban seguido en distintos puntos de El Salvador.

Pude ver a una abuela llorando frente al cadáver se su nieta tendida en una cama que ella le había arreglado por un disparo de rocket del ejército, y pude ver una niña destrozada por un tepescuintle (tambo de gas propano con carga explosiva), lanzado por el FMLN, en cercanías del Estado Mayor. Son muertes de gente inocente, y condenables por igual. Eso te toca el corazón y dices: ¿qué culpa tienen los niños inocentes?

Por eso digo nuevamente es mejor vivir en paz, que en guerra.

Nota: Raúl Méndez en un periodista salvadoreño, con una carrera de fotoperiodista y redactor iniciada en 1987, ex empleado de El Diario El Mundo, La Prensa Gráfica, y Diario Lapagina.com/ Esta tierra está hecha para todos/Debemos ser tolerantes y vivir en ella/Solamente la paz y la tranquilidad son los estados que pueden darle vida a la población/Seamos parte de ese proceso de pacificación. Para contactos: raumendez@yahoo.com

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