Avanzan obras de preservación en Sitio Arqueológico San Andrés

By on 8 junio, 2017

El proyecto de preservación de las Ruinas de San Andrés, es dirigido por Akira Ichikawa, profesor adjunto del Instituto de Estudios Avanzados de la Universidad de Nagoya, Japón.

La Secretaría Nacional de Cultura de El Salvador dio a conocer avances en los trabajos de preservación que realizan en la pirámide del Parque Arqueológico  San Andrés, bajo la dirección del arqueólogo japonés, Akira Ichikaw.

Gracias a un proyecto –de cinco años- dirigido por Ichikawa, profesor adjunto del Instituto de Estudios Avanzados de la  Universidad de Nagoya, Japón; se realizan trabajos para preservar la pirámide, bajo la supervisión del Departamento de Arqueología de la Dirección Nacional de Patrimonio Cultural y Natural de Secultura.

El profesor Ichikawa dirige los trabajos en las ruinas de San Andrés, un sitio arqueológico de gran valor para los salvadoreños.

Los trabajos de conservación consisten en levantar paredes de contención pegados a la estructura original, utilizando piedras, adobes y repello de argamasa, materiales similares a los usados hace más de mil años para la construcción de La Campana.

“Quizás el otro año vamos a terminar todo el contorno de la estructura”,  dijo Ichikawa, quien agregó que se busca  “conservar la pirámide como parte de la valorización del parque,  y en un futuro poder ampliar el área de acceso público”, ya que la zona donde se encuentra La Campana está cerrada a los visitantes.

La Campana es la estructura piramidal más grande del Parque Arqueológico  San Andrés. Posee una plataforma de 80 por 90 metros en los lados y 7 metros de alto. Sobre este basamento,  hay una estructura piramidal de 13 metros de alto y 40 metros de diámetro. Tiene en total 20 metros de altura.

Este es el tercer año en que el arqueólogo japonés trabaja en La Campana, los frutos son ya visibles, una parte -de poco más de un metro de altura- del costado norte de la pirámide, luce ahora como debió lucir al final del período Clásico, en el año 900 d. C., cuando ocurrió el colapso maya y San Andrés fue abandonada.

Este 2017, comenzaron los trabajos de conservación del lado sur, donde todavía se puede observar un fragmento de la argamasa original, piedras y bloques de toba o talpetate, que por el paso del tiempo se han deteriorado.

Como parte del proyecto, también se han iniciado excavaciones en la Estructura 6, identificada en los años 40. Hasta el momento se han descubierto “cinco cuerpos” o gradas que tienen intacto su repello original de argamasa y “adentro hay una habitación” que fue parte de una etapa constructiva anterior,  explicó Ichikawa, quien trabaja con el apoyo del arqueólogo salvadoreño Juan Manuel Guerra.

Se estima que La Campana pudo haberse construido luego de la erupción del Ilopango (535 d. C.). Esta hipótesis surge  de la investigación hecha al interior  de la estructura, donde se excavó un pozo de prospección en el que se observan estratos de ceniza y tierra blanca, que podrían ser de ese evento volcánico.

San Andrés, su historia

El sitio arqueológico San Andrés, ubicado en el kilómetro 35 de la carretera que conduce hacia Santa Ana, comprende una acrópolis, que es una plaza elevada con pirámides y casas de habitación en la parte superior.

También hay una gran plaza en el lado norte donde se ubican otras pirámides, incluyendo una en forma de campana. Es posible que en este lugar hubiera un mercado donde se llevaba a cabo intercambio de bienes.

En los alrededores, en chozas pequeñas, vivían los agricultores quienes cosechaban los productos principales, como maíz, frijol y pipián. Todos los edificios estaban construidos en bloques de adobe, excepto dos estructuras que estaban construidas con bloques de toba volcánica, conocida localmente como talpetate.

Las ruinas de San Andrés un sitio de atractivo cultural de El Salvador.

Este sitio fue una ciudad maya que controlaba los asentamientos más pequeños en el valle. En este lugar vivían gobernantes, artesanos, militares, sacerdotes, comerciantes, agricultores y muchas otras personas que formaban parte de la sociedad maya de esa época.

La ocupación principal de San Andrés fue durante el Clásico tardío (entre 650 y 900 d.C.), periodo de apogeo de la civilización maya. Después que habitaron los mayas en San Andrés llegaron grupos pipiles que vivieron por corto tiempo en la acrópolis.

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