Monseñor Gregorio Rosa Chávez creado Cardenal por el Papa Francisco

By on 28 junio, 2017

Rosa Chávez saluda al papa Francisco durante su ordenación como Cardenal, el primer Cardenal de El Salvador.

El Obispo Auxiliar de San Salvador, Monseñor Gregorio Rosa Chávez fue ordenado Cardenal de la Iglesia Católica, por el Papa Francisco, que dirigió una eucaristía especial o consistorio público, en la que otros cuatro sacerdotes de diferentes partes del mundo también recibieron su nombramiento como cardenales.

Rosa Chávez fue ordenado Cardenal por el Papa Francisco en El Vaticano, durante una misa a la que asistieron miembros de una misión salvadoreña.

La principal misión del Colegio de cardenales es elegir al Sumo Pontífice en caso de fallecimiento o renuncia del anterior.

Después de recibir su nombramiento el Cardenal Gregorio Rosa Chávez envió un mensaje afirmando lo siguiente: “Un abrazo para todos y todas desde esta Sala Paulo VI”.

“Una cosa muy hermosa cuando (el Papa Francisco) me entregó el capelo (un sombrero usado por el clero), eso me ha dado mucho ánimo también a mí”, afirmó emocionado el nuevo Cardenal salvadoreño, el primero de El Salvador.

El nuevo cardenal  no ha dudado en destacar la guía en su hacer sacerdotal legada por el Beato Monseñor Óscar Arnulfo Romero.

El nombramiento de Monseñor Gregorio Rosa Chávez, tiene más realce por el hecho que se le entrega cuando ha cumplido 35 años sirviendo como Obispo Auxiliar. Nunca antes lo quisieron nombrar siquiera Arzobispo, pero ahora es Cardenal, nombrado por el Papa Francisco.

Gregorio Rosa Chávez ya es el Primer Cardenal de El Salvador.

“Gracias a todos por estar pendientes de este día”, dijo en su mensaje para los salvadoreño que estuvieron pendientes de la eucaristía de su creación como Cardenal.

Ellos son los nuevos Cardenales que provienen de Mali, España, Suecia, Laos y El Salvador.

Estos son los nombres de los nuevos cardenales que anunció hoy el Papa Francisco:

Mons. Jean Zerbo, Arzobispo de Bamako (Mali)

Mons. Juan José Omella, Arzobispo de Barcelona (España)

Mons. Anders Arborelius, Obispo de Estocolmo (Suecia)

Mons. Louis-Marie Ling Mangkhanekhoun, Vicario Apostólico de Paksé (Laos)

Mons. Gregorio Rosa Chávez, Obispo Auxiliar de San Salvador (El Salvador).

El consistorio

Esa fue la misa o el consistorio público oficiado por el Papa Francisco durante la ordenación de cinco nuevos cardenales, entre ellos Monseñor Gregorio Rosa Chávez.

«Jesús caminaba delante de ellos». Esta es la imagen que nos ofrece el Evangelio que hemos escuchado (Mc 10,32-45), y que hace de escenario también para el acto que estamos realizando: un Consistorio para la creación de nuevos Cardenales.

Jesús camina con decisión hacia Jerusalén. Sabe bien lo que allí le aguarda y ha hablado ya de ello muchas veces a sus discípulos. Pero entre el corazón de Jesús y el corazón de los discípulos hay una distancia, que sólo el Espíritu Santo podrá colmar. Jesús lo sabe; por esto tiene paciencia con ellos, habla con sinceridad y sobre todo les precede, camina delante de ellos.

A lo largo del camino, los discípulos están distraídos por intereses que no son coherentes con la «dirección» de Jesús, con su voluntad, que es una con la voluntad del Padre. Así como —hemos escuchado— los dos hermanos Santiago y Juan piensan en lo hermoso que sería sentarse uno a la derecha y el otro a la izquierda del rey de Israel (cf. v. 37).  No miran la realidad. Creen que ven pero no ven, que saben pero no saben, que entienden mejor que los otros pero no entienden…

La realidad en cambio es otra muy distinta, es la que Jesús tiene presente y la que guía sus pasos. La realidad es la cruz, es el pecado del mundo que él ha venido a tomar consigo y arrancar de la tierra de los hombres y de las mujeres. La realidad son los inocentes que sufren y mueren a causa de las guerras y el terrorismo; es la esclavitud que no cesa de pisar la dignidad también en la época de los derechos humanos; la realidad es la de los campos de prófugos que a veces se asemejan más a un infierno que a un purgatorio; la realidad es el descarte sistemático de todo lo que ya no sirve, incluidas las personas.

Esto es lo que Jesús ve mientras camina hacia Jerusalén. Durante su vida pública él ha manifestado la ternura del Padre, sanando a todos los que estaban bajo el poder del maligno (cf. Hch 10,38). Ahora sabe que ha llegado el momento de ir a lo más profundo, de arrancar la raíz del mal y por esto camina decididamente hacia la cruz.

También nosotros, hermanos y hermanos, estamos en camino con Jesús en esta vía. De modo particular me dirijo a vosotros, queridos nuevos cardenales. Jesús «camina delante de vosotros» y os pide de seguirlo con decisión en su camino. Os llama a mirar la realidad, a no distraeros por otros intereses, por otras perspectivas. Él no os ha llamado para que os convirtáis en «príncipes» en la Iglesia, para que os «sentéis a su derecha o a su izquierda». Os llama a servir como él y con él. A servir al Padre y a los hermanos. Os llama a afrontar con su misma actitud el pecado del mundo y sus consecuencias en la humanidad de hoy. Siguiéndolo, también vosotros camináis delante del pueblo santo de Dios, teniendo fija la mirada en la Cruz y en la Resurrección del Señor.

Y así, a través de la intercesión de la Virgen María, invocamos con fe el Espíritu Santo, para que reduzca toda distancia entre nuestro corazón y el corazón de Cristo, y toda nuestra vida sea un servicio a Dios y a los hermanos.

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