La aspiración presidencial de Nayib Bukele. ¿Podrá romper el bipartidismo?

By on 17 octubre, 2017

Por Raúl Méndez.

El Alcalde de San Salvador, Nayib Bukele, expulsado del FMLN, inició este 15 de octubre de 2017, un camino de grandes retos y desafíos políticos hacia la disputa de la Presidencia de la República en los comicios de 2019.
Uno de los principales retos del actual alcalde capitalino es romper con el bipartidismo imperante en la política nacional salvadoreña, representado por FMLN y ARENA.
Es un reto bastante difícil de superar, por cuanto los partidos políticos tradicionales tienen entre sus bases a la mayoría de personas que participan en eventos electorales, es decir, aquellas personas que van a emitir el sufragio en días electorales.
El dominio político de los partidos tradicionales en la política nacional salvadoreña, es parecido a unas cadenas difíciles de romper. Ante esa situación, veremos en adelante de qué está hecho Nayib Bukele.
En adelante se verá si Bukele es ese líder que muchos apoyan, sueñan, enarbolan y elevan en las redes sociales y en las encuestas.
Veremos en el futuro si esos apoyos se trasladan a la realidad del salvadoreño que vive el día a día tratando de sobrevivir, y logran volcarse con sus votos el día de las elecciones.
Veremos si esos 40 mil ciudadanos que le manifestaron su respaldo en Estados Unidos se concretizan en votos constantes y sonantes el día de elecciones. Sonantes porque cada voto vale dólares. Aunque justo es señalar, que los votos del exterior solamente alcanzaron 10 mil en su primer ejercicio en El Salvador.
Veremos también si esos datos que le dan el primer lugar en las intenciones de voto en las encuestas se traduce a la realidad política del país, liderada en la actualidad por los partidos FMLN y ARENA. Porque una cosa es liderar las encuestas en el papel, y otra hacer que los votantes lleguen y marquen sobre su fotografía en la papeleta electoral.

¿Por qué competir hasta las presidenciales de 2019?

La pegunta de por qué Nayib Bukele declina participar en las elecciones municipales de 2018, a pesar de tener un excelente récord crediticio político por su gestión municipal, podría tener al menos dos motivaciones.
La primera podría ser su temor a sufrir una derrota electoral en las elecciones municipales, incluso por temas pendientes en tribunales que le podrían causar problemas de última hora y echar al traste su candidatura a la reelección municipal. Y se debe recordar que si pierde esta elección municipal, para los comicios presidenciales ya llegaría desgastado. Entonces mejor no arriesgar, después de todo la nueva cara del Centro Histórico de San Salvador será su carta de presentación hoy y siempre. Eso es un triunfo que no se lo pueden arrebatar los partidos políticos.
En segundo lugar, está la otra opción, probablemente la más poderosa. Bukele seguramente sabe que ARENA y FMLN, como está de dividida la población salvadoreña entre la derecha e izquierda, le podría dar algún dividendo de última hora. Suponiendo que en las presidenciales Bukele quedara en primero o segundo lugar y fuera a segunda vuelta electoral; si le tocara enfrentar al FMLN, seguramente recibiría el apoyo de ARENA que ya no aguanta a los gobiernos del FMLN, que lo sacaron del precioso ejercicio del Poder. Y lo mismo ocurriría en caso que Bukele tuviera que enfrentar a ARENA en una segunda vuelta, la gente del FMLN con o sin autorización de la cúpula le darían sus votos, para impedir la llegada de la derecha de nuevo al Poder. Es ese jueguito de las estadísticas el que hace el tema político interesante. Eso sí, Bukele deberá alcanzar por lo menos el segundo lugar en las presidenciales, para optar a las posibilidades antes mencionadas.
Aunque para llegar a ese escenario debe hacer cambiar los apoyos de redes sociales a votos contantes. Debemos recordar que el Voto en el Exterior en su primer y último ejercicio fue de muy pocos sufragios.

¿Un movimiento para partido político?

En la política nacional por ley los candidatos deben estar afiliados a un partido político. De hecho Bukele lo que ha realizado hasta ahora es anunciar el Movimiento para buscar la presidencia. Eso de anunciar el movimiento puede ser para construir la idea de un nuevo partido político. Un nuevo partido con nuevas ideas, pero con un liderazgo único, todo dependiendo de una sola persona.
Hasta ahora se ha visto dos ejemplos de liderazgos ejercidos por movimientos políticos, como son los casos de Rafael Correa en Ecuador y Jimmy Morales en Guatemala. En Guatemala Morales tomó las riendas del Frente de Convergencia Nacional (FCN-Nación) y dos años después ganó la presidencia de la república, con un liderazgo poco común, en momentos que los partidos políticos estaban siendo señalados de corrupción. Algo similar ocurre ahora en El Salvador. Después ha sido puesto en el ojo del huracán el financiamiento de la campaña de Morales, pero es harina de otro costal.
Y el otro caso es de Ecuador, con un Rafael Correa que se convirtió en líder del movimiento Alianza País, y por el cual gobernó 10 años. Nayib Bukele de acuerdo a la ley salvadoreña solamente podría gobernar cinco años. Y después de que Bukele hipotéticamente hablando gobernara el país, qué vendría. Le tocaría que ungir a otro de sus seguidores, como ocurrió en Ecuador y donde todavía se escuchan los lamentos de Rafael Correa, señalando que el movimiento ha sido traicionado por Lenín Moreno, el actual presidente ecuatoriano. Pero la culpa es de Rafael Correa, toda la culpa es suya porque él lo nombró. Y en el caso de Nayib Bukele, en caso de gobernar cinco años también tendrá que nombrar a un sucesor ¿y si se equivoca? ¿Qué vendrá?

¿Podría Bukele hacer cambiar El Salvador?

Pero la gran pregunta no es que pasará después del gobierno de Bukele, sino ¿Podría Bukele hacer cambiar El Salvador en cinco años de su hipotético gobierno?
Después de su expulsión del FMLN, Bukele ha dicho que tenía tres caminos: pelear judicialmente su candidatura a alcalde, retirarse de la política, y continuar en política. Él dijo que se decidió por esta última.
“He decidido, después de una larga reflexión con mi familia, con mi esposa, con mucha de la gente que quiero, con mucha gente que trabaja conmigo, con gente de mi equipo, lanzar este día un Movimiento para buscar la Presidencia de la República en el año 2019”, manifestó durante una presentación en vivo en su página de Facebook, que ni llegó a completarse en vivo, por problemas fuera de su alcance.
“En poco más de año y medio estaremos buscando la Presidencia de la República de El Salvador, para cambiar de verdad el país. Y no cambiarlo como nos dijeron en 2009, o como nos dijeron en 2014, como estoy seguro nos dijeron ARENA en los 20 años que gobernaron ellos. No, cambiarlo de verdad”.
El jefe edilicio destaco que alguien podría pensar: pero Nayib no tiene los recursos, la estructura territorial como para ganar una elección presidencial, y él mismo está seguro que una sola golondrina no hace verano. Pero advirtió que ¿qué tal si somos un millón de golondrinas? ¿Qué tal si somos dos millones de golondrinas?
“Qué tal si somos muchísimas más golondrinas de las que ellos se imaginan, entonces sí haremos un buen verano”, afirmó.
Nayib Bukele, empieza el sueño por llegar a la presidencia de la república, un sueño que lo ha llevado a que lo tilden como un político mesiánico, por su poco tiempo en política y porque en ese poco tiempo aspira a ganar la silla presidencial.
Ahora, su reto es convencer a la población que puede hacer realmente un gobierno de cambios. ¿Lo logrará? La población tendrá la palabra.
De entrada ya le pidió a sus seguidores que no lo dejen solo, eso estará por verse en el futuro, en una tarea sumamente difícil porque significa enfrentar a las dos más grandes maquinarias político-electorales de El Salvador, de derecha y de izquierda, que muchos dicen ya no es de izquierda. Yo solo digo lo que veo, y conste, no es canción esto último.

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