Inicia el Diálogo por la paz en Nicaragua, las partes se dicen sus cosas

By on 17 mayo, 2018

El joven Léster Alemán, dijo que la mesa de diálogo es para negociar la salida del gobierno de Daniel Ortega. “Pueden reírse, pueden hacer las caras que quieran”, manifestó después.

Con la mediación de la Conferencia Episcopal este día inició el Diálogo Nacional entre representantes del Gobierno Sandinista y diferentes de Nicaragua, en la sede del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora de Fátima, en la ciudad de Managua.

La Comisión de Mediación y Testigo ha informado que las partes se han sentado y han hablado con sinceridad.

“Aunque sabemos que es un camino difícil, nosotros hemos aceptado este complejo desafío y emprender en carácter de mediadores y testigos el único camino admisible, para conciliar los más altos anhelos de cada uno y encontrar juntos las posibles salidas y soluciones a las demandas y expectativas tan complejas como diversas”, ha expresado el Cardenal Leopoldo José Brenes, miembro de la comisión.

Como parte de la libre expresión en el diálogo el joven Léster Alemán, del sector de jóvenes estudiantes, le pidió al presidente Daniel Ortega, que cese la represión.

“Usted es el jefe supremo de la policía nacional, y del ejército de Nicaragua, por ello le pedimos que ordene el cese de esos ataques, represión y asesinatos de las fuerzas paramilitares, de las turbas adeptas al gobierno”, dijo Alemán.

“Esta no es una mesa de diálogo, es una mesa para negociar su salida, y lo sabe muy bien,  porque el pueblo es lo que ha solicitado”, afirmó el estudiante dirigiéndose al presidente de Nicaragua Daniel Ortega.

Sus afirmaciones habrían causado risas entre los representantes gubernamentales. “Pueden reírse, pueden hacer las caras que quieran”, manifestó Alemán.

Por el gobierno asistió el presidente Daniel Ortega Saavedra, y su esposa Rosario Murillo, quien es la vicepresidenta de la república.

Durante la instalación del diálogo el mandatario expresó que la responsabilidad de todos los nicaragüenses es “cruzar este momento trágico para instalar las bases de la paz en nuestro país, una paz con justicia, una paz con libertad, una paz con democracia”.

“Claro que nos duelen las muertes, la muerte de un solo ciudadano nos duele. La muerte de un nicaragüense en forma violenta, cualquiera que sea la forma violenta en que muera, nos duele”, dijo.

“En todos nosotros corre la misma sangre y a todos nosotros nos duele la muerte de nuestros seres queridos y tenemos razón de indignarnos, pero también tenemos la obligación de no responder a la violencia con la violencia, porque entonces tenemos escaladas de violencia que terminan en guerras de las cuales está ya cansado el pueblo nicaragüense”, añadió.

El presidente manifestó que por medio de la violencia que se está aterrorizando a las familias en zonas de Managua, en Masaya, a lo largo de la carretera que lleva hacia el Rama, donde se aterroriza, se asaltan negocios grandes, medianos, pequeños.

“Eso no lo hace un joven con conciencia, un joven con valores. Cuando nosotros luchamos contra la tiranía somocista nunca ni asaltamos ni promovimos el asalto de negocios”, aseguró.

“Aquí no importa ni el credo político ni el credo religioso, simplemente no debe seguir corriendo la sangre de hermanos en Nicaragua y la Policía tiene órdenes de no disparar”, enfatizó.

Sin embargo, a la par del diálogo, las protestas han continuado este miércoles.

Medios de comunicación de Nicaragua informaron que como resultado de la irresponsabilidad promovida por la derecha, grupos vandálicos derribaron un árbol de la vida en Managua y este le cayó encima a una persona. Los manifestantes no se daban cuenta que habían matado a una persona y todavía celebraban sobre el árbol, mientras la víctima estaba debajo.

La persona que falleció aplastada por el árbol de la vida derribado por grupos delincuenciales de la derecha es Eduardo Jessi Espigar Szejmer, camarógrafo guatemalteco.

El diálogo se reanudará el viernes 17 de mayo en el Seminario Nuestra Señora de Fátima.

Los actos de violencia impulsados por sectores de la derecha política, según el gobierno de Nicaragua, llevan ya 28 días. Al principio protestaron por reformas a la seguridad social, y ahora su demanda principal es que el gobierno de Daniel Ortega se vaya.

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