Cocinando la semilla de marañón, un baile con el humo

By on 4 julio, 2018

Doña María Sonia Martínez de Amaya, habitante de Jiquilisco, para conocer el esfuerzo que realizan para cocinar las semillas al fuego, y darles el punto tal que estén doraditas.

La mujer mueve y remueve las semillas de marañón en un “tiesto” (una especie de perol de lámina gruesa), que a momentos se incendia, pero un poco de agua permite apagar y continuar moviendo más y más las semillas, hasta que den el punto del cocimiento perfecto.

La escena se desarrolla en una comunidad de Jiquilisco, en el departamento de Usulután, y forma parte de la lucha cotidiana de cómo las mujeres pueden llevar el sustento diario a sus hogares.

El baile con el humo.

Se trata del cocimiento de semillas de marañón que luego serán vendidas por libras o simplemente por bolsitas de cincuenta centavos de dólar y por un dólar en paradas de buses departamentales o enviando ese producto a las grandes ciudades del país, y en el más escaso de los casos, enviando ese producto a exportación hacia los Estados Unidos o Canadá.

El baile con el humo

En la campiña salvadoreña se trabaja ese producto, pero llevarlo a la mesa de los hogares tiene un costo bastante increíble.

Basta con observar a doña María Sonia Martínez de Amaya, habitante de Jiquilisco, para conocer el esfuerzo que realizan para cocinar las semillas al fuego, y darles el punto tal que estén doraditas, no quemadas. Solamente bien doradas las semillas de marañón tendrán in sabroso impacto en el paladar de los consumidores.

Sin embargo, el trabajo para obtener el producto terminado requiere mucho esfuerzo, y un ejemplo de ello lo vivimos un momento con doña María Sonia Martínez de Amaya.

Fue una experiencia peculiar, el observar a Martínez de Amaya danzar alrededor de un recipiente, evadiendo las lenguas de humo que emergen, aprovechando las corrientes de viento. Resulta un momento especial de la mujer trabajadora salvadoreña, en donde se le puede ver realizando un baile con el humo.

A momentos Martínez de Amaya está de un lado, pero cuando el viento le va en contra, cambia de lugar y remueve la semilla desde otro ángulo.

Realizar un trabajo como este puede tener sus fuertes implicaciones desde afectar su aparato respiratorio o simplemente dañar sus riñones, al exponerse al fuerte humo, en primer lugar, y al estar cerca del calor del fuego, en segundo lugar. El peligro que se observa a simple vista es el de los pulmones por la humareda.

Martínez de Amaya, explica que debe echarle agua cuando la semillas agarran fuego, porque de lo contrario se le quemarían.

Pero en esa tarea hay una un elemento poderoso, como es la necesidad de llevar el alimento a la familia, al hogar, a los niños sobre todo. Además, los beneficios económicos ayudarán en los gastos del hogar, para sacar adelante la familia.

El buen producto

Mover y remover en el tiesto las semillas de marañón puede mirarse fácil, pero en el fondo la cocinera debe calcular el momento cuando la semilla ha llegado a su punto, para que no se pase de cocimiento. Ya que sí se quema o sale ahumada, la semilla tendrá un sabor amargo o agrio, y será un duro golpe al paladar. Pero si queda en su punto, entonces, todo mundo buscará esas semillas tostadas porque su sabor será como tocar el cielo.

Una semilla cocida con calidad, ofrecerá al cliente un platillo especial, para la degustación en cualquier sitio que se encuentre.

De acuerdo a los expertos, esta semilla está cargada de antioxidantes, vitaminas, magnesio, fósforo, manganeso, zinc, cobre e hierro (estos dos últimos eliminan los radicales libres), además de que no tiene colesterol.

Cuando las personas  se come una semilla de marañón asada, tostada en recipientes o en comal, tiene la oportunidad de disfrutar de múltiples beneficios para el cuerpo.

Por eso cuando usted disfrute de una semilla tostada de marañón recuerde a doña María Sonia Martínez de Amaya danzando con el humo y poniendo su mejor esfuerzo físico y mental, para cocinar 2 libras en 10 minutos.

Muchas personas, hombres y mujeres trabajan en este tipo de producción comercial, eso hace grande a El Salvador.

El precio lo vale, por el esfuerzo que requiere.

Jiquilisco, un municipio del oriental departamento de Usulután, tiene diferentes productos para ofrecer al público que los visita, entre ellos productos de mar o camarón, pero la semilla de marañón también es uno de sus fuertes pilares en el comercio regional.

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