Telares de San Sebastián, San Vicente, atractivo lugar de producción en bonitos colores

By on 2 agosto, 2018

Los telares de San Sebastián, departamento de San Vicente, esos talleres artesanales que operan desde tiempos remotos, de donde salen elaboradas cobijas, manteles y hamacas, continúan desarrollando una importante labor importante para la cultura y la economía de los pueblos en El Salvador. También hay telares similares en Ataco, Ahuachapán, y Nahuizalco, Sonsonate.

Esos talleres, donde trabajadores humildes se ganan el sustento para su persona y para mantener a sus familias, siguen ahí tan vigentes como cientos de años, cuando estuvieron en su apogeo.

Para los habitantes de San Sebastián, municipio de San Vicente, los telares siguen siendo un medio de vida y subsistencia económica, por ese motivo los talleres sobreviven entre paredes, algunos más ocultos que otros.

Cuando una persona es primeriza en ir a buscar los telares, va pensando en cómo serán esos lugares. Además la gran pregunta que se hacen es: ¿dónde estarán esos telares?

Más cuando la gente llega al pueblo y comienza a preguntar dónde están los telares, sus habitantes suelen responder: hay bastantes, los vecinos tienen los telares en sus casas.

Y de verdad, hay muchos telares en San Sebastián, decenas de telares. Pero unos están más a la vista que otros, no se sabe si los ocultos estarán así por medidas de seguridad, y los que están más a la vida con sus productos, lo hacen porque tienen una mejor oferta.

Lo cierto es que en los telares están los señores que venden los productos, los productores o los dueños de los telares, y en las máquinas artesanales, de madera, ahí se encuentran trabajando los artesanos, los que elaboran las cobijas, “las colchas”, “las chibas”.

Los artesanos manejan esas máquinas de madera, echas con pedales, manejadas con los pies, y una cuerda arriba para coordinar el cambio entre una hilada y otra.

Para tejer una cobija o una hamaca, o un mantel de mesa, los artesanos ya tienen medidos unos rollos de hilo, que seguramente tienen la misma cantidad de hilo. Por eso los colores en las colchas, en las hamacas y en los manteles quedan separados en las mismas extensiones. Los hilos son de distintos colores y buscan poner los más coloridos para atraer la atención de los clientes.

Por eso en cada telar los clientes pueden escuchar el compás del movimiento realizado por los trabajadores con los pies en la parte inferior, y coordinado con las manos en la parte superior.

Y en el interior de las ventas de telas, se puede escuchar el ruido del sube y baja con la mano, el pedalea y pedalea, y el jala que jala en los talleres, donde los trabajadores desarrollan su labor incansablemente, para ir tejiendo el producto.

Cada cierto tiempo los tejedores paran su actividad, para cambiar en carrizo de hilo, quitan el que se terminó y ponen uno nuevo con un color distinto, para darle los colores vistosos a las telas.

“Es un medio de vida que uno tiene aquí”

Don Valentín, un señor de tez morena y pequeña estatura, trabaja y que trabaja en el telar para ganar el sustento diario.

“Es un medio de vida que uno tiene aquí, en San Sebastián”, afirma el trabajador textil, para explicar la importancia del taller artesanal para su persona.

“Nos sentimos bien, nos sentimos como entretenidos en este trabajo”.

“Aquí hacemos mantel tortillero, colchas, cubrecamas, hamacas, toda clase de tejidos. Llevan hilo de sedalina”.

Los telares vienen desde los tiempos antiguos, pero hay quienes dicen que esos centros de producción tienen sus años contados, debido a la falta de mano de obra calificada.

Don Valentín observa el caso desde este punto de vista: “El problema es que aquí no hay quien trabaje, porque los jóvenes no quieren aprender a trabajar en este trabajo, por eso esto está desapareciendo”.

¿Pero por qué los jóvenes no querrán aprender este tipo de trabajo? “Algunos porque no les gusta, este trabajo es un poco matoncito, por eso es que no a muchos les gusta”, explica don Valentín.

Para sacar un producto terminado se lleva bastante trabajo, lleva bastante proceso.

El productor elije los colores que le van a poner, y los artesanos solamente van colocando los colores.

Para eso en uno de los extremos tienen un canasto lleno de carrizos de hilo, con los colores que llevará el mantel, la hamaca o la cobija.

Don Manuel Flores, un textilero con 10 años de experiencia en el trabajo está tejiendo en esta oportunidad una hamaca de gran tamaño. Y también teje que teje junto a don Valentín. Ellos forman como una dupla en el taller textil, como las duplas famosas del fútbol con la Ro-Ro de Brasil, formada por Romario y Ronaldo, de esas duplas inolvidables.

Así es, cada uno va mezclando los hilos de colores y obteniendo lindas prendas para adornar  la cama o la mesa, o simplemente descansar en una hamaca amplia y disfrutar de siesta que se vuelva interminable por la comodidad.

Pero veamos una cosa, el atractivo de las prendas de San Sebastián no es solamente por sus colores o por su forma artesanal de procesarlas, hay otros motivos para visitar ese municipio y otros donde haya telares, porque ahí los visitantes pueden comprar a precios bajos.

No se puede comparar el precio que le ofertan en los telares a los precios que le venden en los mercados, porque ahí el vendedor va ganando su comisión. No es que sea malo que el vendedor gane su comisión, ellos también tienen derecho a ganar su parte.

Pero la gente puede visitar los telares y se dará cuenta que comprará a un 35% menos o incluso un porcentaje mayor, de cómo obtiene esas prendas en otros lugares de venta.

Entonces, vale la pena darse una vuelta por esos municipios como San Sebastián, Ataco o Nahuizalco o donde hayan más telares. Eso sí en esos lugares le dan un precio de las prendas y no le bajan más, porque los productores dicen que ya están rebajados.

En un viaje como este, aparte de disfrutar los atractivos de la población, conocerá un poco más su país, El Salvador, y eso es importante.

Y si podemos agregar algo, a su paso hacia San Sebastián puede pasar por Santa Domingo, San Vicente,  el lugar donde se producen el dulce artesanal. Distintos colores y distintos sabores en dulce, una gran experiencia.

Buen viaje.

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